El canciller iraní, Abbas Araqchi, aseguró que los buques de países no enfrentados con Teherán podrán navegar por el estrecho de Ormuz siempre que exista coordinación previa con las autoridades militares iraníes. En medio de negociaciones suspendidas con Estados Unidos y tras más de tres meses de conflicto regional, Teherán admite que la situación sigue siendo compleja, mientras Washington endurece su discurso y crece la preocupación internacional por la seguridad de una vía estratégica para el comercio mundial de petróleo y gas.
Por Julio Guzmán Acosta
El Gobierno de Irán reiteró que los buques pertenecientes a países que no mantienen un conflicto directo con Teherán podrán continuar navegando por el estrecho de Ormuz, aunque bajo una condición expresa: la coordinación previa con las fuerzas armadas iraníes. La declaración fue formulada por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, en medio de una creciente incertidumbre internacional por la seguridad de una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio energético global.
Durante su participación en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del BRICS celebrada en India, Araqchi afirmó que únicamente los países “en guerra” con Irán quedarían excluidos del libre tránsito por el estratégico brazo de mar. No obstante, reconoció que la situación en torno al estrecho de Ormuz continúa siendo “muy complicada”, reflejando la fragilidad del actual escenario diplomático y militar en Medio Oriente.
En una publicación difundida a través de X, el canciller iraní reveló que transmitió al ministro de Asuntos Exteriores de la India, Subrahmanyam Jaishankar, el compromiso histórico de Irán con la seguridad marítima en la zona. “Irán siempre cumplirá con su deber histórico como protector de la seguridad en Ormuz”, expresó.

La República Islámica mantiene de facto restricciones severas sobre la navegación en el estrecho, por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas transportado por vía marítima. Las medidas fueron reforzadas tras los ataques lanzados el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, hecho que agravó la confrontación regional y elevó la presión sobre los mercados internacionales de energía.
Aunque Washington y Teherán anunciaron un alto el fuego el mes pasado, los intentos por alcanzar un acuerdo de paz estable continúan estancados. Las negociaciones, mediadas por Pakistán, atraviesan una etapa crítica luego de que ambas partes rechazaran mutuamente las últimas propuestas presentadas la semana pasada.
Araqchi admitió que Irán “no tiene confianza” en Estados Unidos y sostuvo que solo estaría dispuesto a reanudar conversaciones serias si Washington demuestra una verdadera voluntad política. Según el ministro iraní, los “mensajes contradictorios” enviados por la administración estadounidense han generado dudas profundas sobre las intenciones reales de la Casa Blanca.
El jefe de la diplomacia iraní negó, sin embargo, que el proceso de mediación pakistaní haya fracasado definitivamente. Aseguró que las conversaciones atraviesan “dificultades”, aunque todavía existe margen para la diplomacia.
La tensión entre ambas naciones se ha visto agravada por las campañas de ataques aéreos ejecutadas por Estados Unidos e Israel, las cuales interrumpieron abruptamente dos rondas de negociaciones con Teherán en los últimos trece meses. En ese contexto, Araqchi advirtió que Irán intenta preservar el actual cese al fuego para dar espacio a la diplomacia, aunque también se mantiene preparado para retomar las hostilidades si fuese necesario.
Entre los principales puntos de fricción permanecen las aspiraciones nucleares iraníes y el control estratégico sobre el estrecho de Ormuz, considerado un enclave decisivo para la estabilidad energética mundial.
Horas antes de las declaraciones del canciller iraní, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su paciencia con Teherán “se está agotando” y reveló haber conversado con el mandatario chino, Xi Jinping, sobre la necesidad de reabrir plenamente el estrecho.
Consultado sobre una eventual mediación china, Araqchi sostuvo que Teherán valora cualquier iniciativa diplomática orientada a reducir la tensión regional. “Tenemos muy buenas relaciones con China. Somos socios estratégicos y sabemos que los chinos tienen buenas intenciones”, declaró.
El ministro iraní concluyó manifestando su expectativa de que las negociaciones permitan restablecer completamente la seguridad en el estrecho de Ormuz y avanzar hacia la normalización del tráfico marítimo internacional.
La prolongación del conflicto contrasta con las previsiones iniciales formuladas por Trump, quien había asegurado que la confrontación tendría una duración breve de “dos o tres semanas”. Sin embargo, más de tres meses después del inicio de las hostilidades, no se vislumbra un desenlace inmediato y la crisis continúa generando incertidumbre política, económica y militar a escala global.