El próximo desafío del equipo dominicano en el Clásico Mundial de Béisbol será transmitido en vivo en la Plaza Santo Domingo desde las 5:00 de la tarde. La iniciativa «¡Volvemos pa’l Malecón!» repite la exitosa convocatoria del miércoles, cuando cientos de fanáticos vibraron con el triunfo ante Venezuela en un ambiente de hermandad y pasión deportiva.
Por: JULIO GUZMÁN ACOSTA
SANTO DOMINGO – Apenas el eco del fervor por la victoria frente a Venezuela comenzaba a disiparse en la brisa del Caribe, cuando la Alcaldía del Distrito Nacional anunció que la fiesta en el Malecón no tiene fecha de caducidad. El escenario vuelve a estar listo. La pantalla gigante que congregó a cientos de almas el miércoles en la Plaza Santo Domingo se encenderá nuevamente este viernes para que la capital complete, desde su frente marítimo, el ritual colectivo de animar al equipo de todos.
La cita es desde las 5:00 de la tarde. El duelo será a las 6:30. Enfrente, Corea del Sur. En el corazón de los asistentes, la República Dominicana. Bajo el lema «¡Volvemos pa’l Malecón!», la Alcaldía del Distrito Nacional ha decidido reeditar la experiencia que convirtió el primer encuentro del equipo en el torneo en una verbena popular, donde el sudor y la esperanza se mezclaban con el olor a yaniqueque y el grito unísono del «¡Vamos, vamos, vamos!»
La jornada del miércoles quedó grabada en la memoria reciente del fanático capitalino. El loanDepot Park de Miami fue testigo de un triunfo que supo a gloria: 7 carreras por 5 frente a una poderosa selección venezolana. Pero la verdadera celebración, la que nace en la garganta del pueblo, no ocurrió en Florida, sino a orillas del Ozama, donde cada jugada se vivía con el alma contenida y cada out se celebraba como un triunfo anticipado.
Ahora, la selección que dirige el manager dominicano enfrenta una prueba de fuego: un partido de muerte súbita ante Corea del Sur. No hay margen para el error, no hay espacio para la concesión. Es el béisbol en su estado más puro, el que obliga a dar lo mejor de sí en cada lanzamiento. Y el dominicano, fiel a su esencia, responderá desde las gradas improvisadas del Malecón.
La Plaza Santo Domingo, ese punto de encuentro donde la ciudad se asoma al mar, se vestirá una vez más de banderas, de sudor y de esperanza. Las familias, los niños con guantes que sueñan con ser estrellas, los veteranos que recuerdan gestas pasadas y los jóvenes que apenas descubren la emoción del Clásico, todos están convocados.
Porque hay partidos que no se juegan solo en el diamante. Hay partidos que se juegan en cada rincón del país donde un dominicano sostiene la respiración ante un lanzamiento. Y este viernes, desde las 5 de la tarde hasta que el último out selle el destino del equipo, el Malecón volverá a ser el estadio de todos.