Mediante la Orden Departamental 04-2026, el ministro Luis Miguel De Camps activa de forma anticipada la Comisión Especial que coordinará los preparativos del próximo período escolar, con énfasis en planificación, infraestructura y cobertura docente.
Por BRENDALIS REYES
Con la mirada puesta en un retorno a las aulas que transite con la precisión de un mecanismo de relojería, el Ministerio de Educación de la República Dominicana ha decidido adelantarse al calendario. En un movimiento que denota previsión y rigor administrativo, el titular de la cartera, Luis Miguel De Camps, dispuso mediante la Orden Departamental 04-2026 la activación inmediata de la Comisión Especial para la Apertura del Año Escolar 2026-2027.
La disposición ministerial no es un mero trámite burocrático, sino la cristalización de una estrategia que busca blindar el próximo ciclo lectivo contra las eventualidades de la improvisación. Lejos de esperar el apremio de la fecha, el equipo designado iniciará sus funciones con la holgura necesaria para tejer, desde ahora, el andamiaje que sostendrá la educación de millones de estudiantes dominicanos.
La coordinación de este esfuerzo recaerá en el Viceministerio de Servicios Técnicos y Pedagógicos, que tendrá la encomienda de convocar mesas de trabajo intersectoriales y dar seguimiento meticuloso a cada acción. El ente estará integrado por un crisol de dependencias clave: desde los viceministerios de Planificación, Supervisión de la Calidad y Gestión Administrativa, hasta el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) y las direcciones de Infraestructura, Recursos Humanos y Comunicación. La Unidad de Entrega del Gabinete Ministerial fungirá como un brazo ejecutor, vigilante del cumplimiento de las metas.

El mandato de esta comisión es tan amplio como profundo. Entre sus funciones primordiales se encuentra verificar las proyecciones de matrícula y diagnosticar las necesidades de espacios áulicos, asegurando que cada estudiante tenga un lugar donde sembrar sus conocimientos. En paralelo, deberá garantizar la logística esencial para que el primer día de clases no falten los libros de texto, el mobiliario escolar, la utilería estudiantil y el programa de alimentación.
En el frente humano, la comisión tendrá la responsabilidad de precisar las necesidades docentes por área y nivel, dando seguimiento a los concursos de oposición y a la designación oportuna del personal, al tiempo que definirá la capacitación de verano que orientará las prácticas pedagógicas del nuevo período.
La mirada del Ministerio no se limitará al escritorio. La cartera educativa ha instruido que la comisión mantenga un canal de comunicación directo y fluido con las regionales y distritos educativos, con el objetivo de auscultar las necesidades territoriales y verificar in situ la correcta implementación de las políticas. Será también este equipo el encargado de elaborar el calendario escolar que regirá la vida académica de la nación durante el año 2026-2027, documento que deberá ser sometido a la aprobación del Consejo Nacional de Educación.
Con esta orden, Luis Miguel De Camps no solo activa un protocolo, sino que envía un mensaje claro: la educación dominicana se construye con anticipación, con planificación y con el compromiso de que, cuando las aulas abran sus puertas, todo esté listo para recibir a quienes construyen el futuro.