El Presidente dominicano celebra el acuerdo entre Israel y Hamás, fraguado bajo la égida de Donald Trump, como un giro seminal hacia la convivencia pacífica en una región agotada por el conflicto perpetuo.
Por Ángel F. Guzmán
SANTO DOMINGGO.— Con la solemnidad que un hito de esta naturaleza demanda, el Presidente Luis Abinader se sumó al coro de líderes mundiales que ovacionan el trascendental acuerdo de paz sellado entre Israel y Hamás. Desde la tribuna digital de su cuenta en X, el mandatario dominicano ensalzó este pacto como un «avance significativo» que siembra un rayo de esperanza para millones de almas atrapadas en el fuego cruzado de una de las disputas más longevas y enconadas del orbe. En su mensaje, Abinader puso de relieve el papel preponderante del Presidente estadounidense, Donald Trump, y la labor de zapa de los mediadores de Qatar y Egipto, artífices de una negociación que promete reconfigurar el paisaje geopolítico de la región.
El miércoles, desde su plataforma de Truth Social, el mandatario republicano proclamó la consecución de la primera fase de un entendimiento que desembocará en la liberación expedita de todos los rehenes y en un repliegue pautado de las tropas israelíes de la Franja de Gaza. «Israel retirará sus tropas a una línea acordada como primeros pasos hacia una paz sólida, duradera y eterna», aseveró Trump, añadiendo con énfasis mayúsculo que «TODOS los rehenes serán liberados muy pronto». El anuncio presidencial vino acompañado de un reconocimiento expreso a las gestiones de Qatar, Egipto y Turquía, países que actuaron como arquitectos de la frágil arquitectura del diálogo en las conversaciones de El Cairo.
Un optimismo cauteloso se globaliza
El eco del armisticio ha resonado en las cancillerías del mundo con un optimismo mesurado, pero palpable. Al otro lado del tablero, el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se ha adherido a la celebración, aunque sin desdeñar los escollos que aún persisten en el tortuoso camino hacia la paz plena. En una postura que marca un hito, Khalil Al-Hayya, alto dirigente de Hamás, corroboró que el grupo recibió garantías irrevocables de los mediadores, incluidos Estados Unidos, confirmando que «la guerra en Gaza ha terminado permanentemente», según recogió la agencia Reuters. Esta declaración, cargada de simbolismo, sugiere un punto de inflexión tras ciclos interminables de violencia y conciliación fallida.
La ardua travesía hacia la estabilidad
Más allá de la retórica triunfalista, los analistas coinciden en que este acuerdo constituye el avance más sustancial en años hacia la pacificación de un territorio martirizado. La liberación de los cautivos y la desescalada militar son los cimientos sobre los que deberá erigirse una nueva realidad para Gaza, una entidad asfixiada por una crisis humanitaria de proporciones dantescas. No obstante, los expertos previenen contra la autocomplacencia: la implementación fidedigna de los acuerdos exigirá un compromiso inquebrantable de las partes y un acompañamiento constante de la comunidad internacional, que deberá vigilar el cumplimiento de los plazos y garantías. El fantasma de los fracasos pasados planea sobre este nuevo amanecer, recordando que en Oriente Medio, la paz es una obra de arte que se pincela con paciencia y se firma con hechos.