El Frente Amplio condena la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, calificando la decisión como una claudicación soberana ante los designios de Washington.
Por Julio Guzmán Acosta
SANTO DOMINGO.—Como un acto de «sumisión a los intereses del imperialismo estadounidense» y una afrenta a la tradición solidaria del pueblo dominicano, calificó el Frente Amplio la decisión del gobierno de Luis Abinader de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas, que se celebrará en suelo dominicano en diciembre próximo. La organización política elevó su voz de protesta en un momento que considera crucial para la autodeterminación regional, evocando los fantasmas históricos de la intervención extranjera que alguna vez marcó el destino nacional.
María Teresa Cabrera, presidenta del FA, articuló el rechazo con la contundencia de quien invoca la memoria histórica. «Al excluir a estos pueblos hermanos, el Gobierno actúa de espaldas a la soberanía nacional y traiciona la tradición de integración, respeto mutuo y autodeterminación que hemos defendido en los momentos más difíciles», afirmó, recordando la invasión estadounidense de 1965, cuando el respaldo latinoamericano fue vital para la causa dominicana. La dirigente convocó a las fuerzas progresistas a pronunciarse contra lo que definió como una política excluyente que debilita el diálogo hemisférico.
La Justificación Oficial y la Réplica Cubana
Frente a estas críticas, el gobierno dominicano sostuvo que la decisión responde a un «criterio estrictamente multilateral» para priorizar el éxito del encuentro, argumentando que el marco de la Cumbre —coordinado por la Organización de los Estados Americanos (OEA)— establece «limitaciones específicas en cuanto a la participación». Esta postura, sin embargo, fue inmediatamente rebatida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, que manifestó su «profunda preocupación y rechazo» a lo que calificó como una disposición impuesta por Washington.
La cancillería cubana afirmó que la medida constituye una «evidente claudicación» ante las presiones unilaterales del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. En el centro del debate subyace una pregunta esencial sobre el carácter de la integración regional: si esta debe construirse sobre la base de la inclusión y la soberanía plural, o si, por el contrario, estará sujeta a los vetos y exclusiones que emanan de los centros de poder hemisférico. El Frente Amplio, al reiterar su compromiso con la dignidad de las mayorías, aseguró que impulsará una respuesta política y social ante lo que percibe como una rendición de la soberanía nacional ante intereses ajenos.