Washington justifica la acción contra una embarcación venezolana como parte de la lucha antinarcóticos, mientras críticos alertan sobre un peligroso precedente y escalada regional.
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El operativo, ejecutado el martes contra una lancha identificada como presunto vehículo de narcotráfico del Tren de Aragua, marca un giro abrupto en la estrategia habitual de Washington, que hasta ahora se basaba en interdicción, detenciones y sanciones. La Casa Blanca insistió en que el blanco era una “organización designada como terrorista”, en referencia al Cartel de Los Soles, que —según acusan— estaría liderado por el gobierno de Nicolás Maduro.
Desde Caracas, el gobierno de Maduro calificó el hecho como “un invento” estadounidense. No obstante, medios locales y mensajes en redes sociales dieron cuenta de las muertes de varios pescadores de la zona de San Juan de Unare, contradictoriamente al discurso oficial. La embarcación habría zarpado con rumbo a Trinidad y Tobago, según reportó el diario El Nacional.
Preocupación regional y advertencia de nuevas acciones
Analistas internacionales han expresado alarma. José Enrique Arrioja, director de Americas Quarterly, señaló a EFE que el ataque “ha subvertido los principios legales y protocolos de rigor”, añadiendo que “asume culpabilidad irrefutable de los ocupantes, algo que solo se da en caso de guerra”.
Mientras, el secretario de Estado Marco Rubio —en gira por Latinoamérica— advirtió que interceptar cargamentos “ya no funciona” y afirmó que Washington volverá a atacar embarcaciones ligadas al narcotráfico. Incluso se refirió a la posibilidad de reinstalar una base militar en Ecuador, lo que fue calificado como “ofensa” por el gobierno venezolano.
Incidente militar y reacciones diplomáticas
La tensión se agravó cuando dos cazas F-16 venezolanos sobrevolaron de manera “provocativa” —según el Pentágono— al destructor USS Jason Dunham en aguas internacionales. Como respuesta, Estados Unidos desplegó diez aviones F-35 en Puerto Rico.
Varios países caribeños y sudamericanos han reaccionado con cautela. Trinidad y Tobago aplaudió la acción estadounidense, mientras Perú, Argentina, Paraguay, Ecuador y República Dominicana se sumaron a la designación del Cartel de Los Soles como organización terrorista.
La ONU, por su parte, reivindicó el uso de la fuerza letal solo como último recurso y exigió una investigación transparente sobre lo ocurrido.
Critican analistas que Estados Unidos no ha presentado pruebas contundentes que respalden su versión, y alertan que el operativo podría ser más una escalada calculada contra el gobierno de Maduro que una acción genuina antinarcóticos.