Simposio del Frente Amplio advierte sobre el avance de la ultraderecha, la desconfianza institucional y la fuga de jóvenes como síntomas de un sistema que solo es democracia de nombre.
POR SERVICIOS UMBRAL.COM.DO
SANTO DOMINGO.— La democracia dominicana es una caricatura que ha perdido su esencia. Esa fue la conclusión central del V Simposio Nacional del Frente Amplio, celebrado este fin de semana en su sede nacional, donde académicos, políticos y activistas reflexionaron sobre el estado de la democracia, sus amenazas y los desafíos para evitar su degradación.
María Teresa Cabrera, presidenta de la organización, fue enfática durante la introducción del evento: “A la democracia dominicana le falta sustancia, le falta justicia social, le falta ganar la confianza de la ciudadanía en las instituciones”. Alertó, además, sobre el avance de ideas y actitudes de ultraderecha que “invocan a la oscuridad y el miedo exhibiendo símbolos como los de Trujillo y Hitler”, y que son alentadas desde organizaciones pretendidamente cívicas y, en ocasiones, desde el propio gobierno.
El evento, que contó con la participación de figuras como el consultor político Elvin Calcaño, la periodista Altagracia Salazar, el Dr. Max Puig —presidente de Alianza por la Democracia—, y la diputada Catalina Olea Salazar, entre otros, destacó la desconexión entre el sistema político y la ciudadanía, especialmente los jóvenes, quienes en alto porcentaje ven la emigración como su único proyecto de vida.

Uno de los ejes de reflexión fue el impacto de la desinformación y la intoxicación digital en el debilitamiento democrático. Se señaló que las redes sociales han sido instrumentalizadas para imponer discursos ultraconservadores mediante “mentiras burdas que se establecen como verdades”.
También se criticó el modelo económico vigente, que —según expusieron— genera pobreza y desigualdad al mismo tiempo que crece, y se denunció el carácter regresivo del sistema tributario.
Como salida, se hizo un llamado urgente a las fuerzas progresistas para avanzar hacia la unidad, especialmente en regidurías y el congreso, a partir de una visión compartida de país. El cierre del simposio dejó abierta la promesa de un espacio permanente de diálogo para articular acciones que detengan el retroceso y conquisten, paso a paso, los derechos que la democracia espectro ha prometido pero nunca cumplido.
