El presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, confirmó el nuevo balance oficial, mientras rescatistas nacionales e internacionales continúan buscando sobrevivientes entre los escombros.
Por Julio Guzmán Acosta
Caracas, 26 de junio de 2026.— La tragedia provocada por los dos poderosos terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio continúa agravándose. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó este viernes que el balance oficial asciende a 920 personas fallecidas y más de 3.360 heridas, mientras cientos de equipos de rescate siguen trabajando en las zonas devastadas.
“Debemos anunciar con profundo dolor que 920 venezolanas y venezolanos han perdido la vida como consecuencia de estos devastadores terremotos”, expresó Rodríguez durante una intervención transmitida por Venezolana de Televisión (VTV).
Las autoridades advirtieron que el número de víctimas podría seguir aumentando a medida que avanzan las operaciones de búsqueda en edificios colapsados y comunidades de difícil acceso.

Un inusual “doblete sísmico”
El desastre fue provocado por dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, registrados con apenas 39 segundos de diferencia, un fenómeno que los especialistas describen como un doblete sísmico, extremadamente poco frecuente.
La escasa profundidad de ambos movimientos telúricos incrementó considerablemente su capacidad destructiva, afectando gravemente ciudades del norte y centro del país.
A ello se suma la intensa actividad sísmica posterior. Los organismos especializados mantienen la advertencia sobre la alta probabilidad de nuevas réplicas durante los próximos días, mientras cientos de temblores secundarios mantienen en alerta permanente a la población.
Emergencia nacional
El Gobierno mantiene el estado de emergencia en las zonas más afectadas y ha desplegado miles de efectivos militares, cuerpos de rescate y maquinaria pesada para acelerar la búsqueda de sobrevivientes.

Según el balance oficial, más de 250 edificios han resultado destruidos o gravemente dañados y miles de familias permanecen desplazadas, muchas de ellas durmiendo en espacios abiertos por temor a nuevos derrumbes.
Mientras tanto, la comunidad internacional continúa incrementando el envío de ayuda humanitaria y equipos especializados para apoyar las operaciones de rescate, en una carrera contrarreloj para localizar personas atrapadas bajo los escombros.
Con el paso de las horas, Venezuela enfrenta una de las mayores emergencias humanitarias de su historia reciente, mientras la esperanza de encontrar sobrevivientes se reduce progresivamente y comienza el enorme desafío de la reconstrucción nacional.