La decisión de la FIFA de retirar la tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun, después de que Donald Trump admitiera haber pedido revisar la jugada, genera críticas por un posible trato preferencial hacia la selección anfitriona.
Por Redacción de Deportes
DALLAS. La polémica más intensa del Mundial de Fútbol 2026 ya no gira en torno a una decisión arbitral dentro del terreno de juego, sino a una determinación adoptada por la FIFA que ha reabierto el debate sobre la independencia del máximo organismo del fútbol mundial.
La controversia estalló tras conocerse que la FIFA dejó sin efecto la suspensión que pesaba sobre el delantero estadounidense Folarin Balogun, máximo goleador de la selección de Estados Unidos, quien había sido expulsado durante la victoria 2-0 sobre Bosnia-Herzegovina y debía perderse el partido de octavos de final frente a Bélgica.
La decisión adquirió una nueva dimensión cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció públicamente que solicitó a la FIFA revisar la acción que provocó la expulsión.
“Lo único que hice fue pedir que se revisara la jugada porque no me pareció que fuera falta”, declaró el mandatario estadounidense al referirse al caso.
Trump sostuvo que Balogun no cometió una acción merecedora de expulsión y defendió que los aficionados desean ver a “los mejores jugadores sobre el campo”, asegurando que la decisión final correspondió a un comité de la FIFA y no a una sola persona.
Crecen las críticas contra la FIFA
La revocación de la sanción ha provocado cuestionamientos entre analistas, dirigentes y aficionados, quienes consideran que el organismo presidido por Gianni Infantino podría haber favorecido a la única selección anfitriona que permanece con vida en el torneo, tras las eliminaciones de Canadá y México.
Diversos sectores recuerdan que las decisiones disciplinarias de la FIFA rara vez son modificadas una vez concluidos los procedimientos reglamentarios, lo que convierte el caso Balogun en uno de los episodios más inusuales registrados en la historia reciente de la competición.
La relación entre Trump e Infantino vuelve al centro del debate
La controversia también ha puesto nuevamente bajo la lupa la estrecha relación entre Donald Trump y Gianni Infantino.
Ambos mantienen una relación institucional y personal desde 2018, cuando la FIFA confirmó la candidatura conjunta de Estados Unidos, Canadá y México como sede del Mundial de 2026. Durante aquella visita a la Casa Blanca, Infantino entregó a Trump una camiseta personalizada y un balón oficial como símbolo de la designación.
Desde entonces, ambos han coincidido en diversos actos públicos relacionados con el fútbol internacional.

Un precedente que genera preocupación
Especialistas en derecho deportivo advierten que el caso podría convertirse en un precedente delicado para la gobernanza del fútbol internacional si se confirma que existieron presiones externas capaces de influir en decisiones disciplinarias adoptadas durante una Copa del Mundo.
La FIFA no ha ofrecido, hasta el momento, una explicación detallada sobre los fundamentos jurídicos y reglamentarios que sustentaron la revocación de la sanción.
Mientras tanto, Balogun quedó habilitado para disputar el compromiso frente a Bélgica, un encuentro decisivo para las aspiraciones de Estados Unidos en el Mundial 2026.
La controversia añade un nuevo capítulo a un torneo que, además de su dimensión deportiva, ha estado marcado por debates sobre política, migración, organización y gobernanza del fútbol mundial.