La más reciente entrega de la columna Como cada semana, del periodista y escritor Rafael Menoscal Reynoso, centra su atención en la crisis que atraviesa el sistema judicial dominicano, advirtiendo que la corrupción y las divisiones internas debilitan la confianza ciudadana en la administración de justicia y hacen impostergable una reforma profunda.
Por Servicios Umbral
SANTO DOMINGO. La independencia del Poder Judicial volvió a situarse en el centro del debate público tras la publicación de la columna semanal Como cada semana, en la que el periodista y escritor Rafael Menoscal Reynoso reflexiona sobre los desafíos que enfrenta la justicia dominicana y la necesidad de fortalecer sus instituciones.
En su análisis, el comunicador sostiene que la corrupción no constituye un fenómeno exclusivo de la administración pública, sino que también alcanza a otros poderes del Estado, entre ellos el sistema judicial, considerado históricamente uno de los espacios más sensibles frente a las presiones políticas y los intereses particulares.
Menoscal advierte que cuando la ciudadanía percibe una justicia politizada o dividida, la autoridad moral y la independencia de los jueces se debilitan, creando un escenario que favorece la desconfianza institucional y erosiona el Estado de derecho.
Conflictos internos afectan la imagen institucional
El articulista señala que las diferencias surgidas en el seno del Consejo del Poder Judicial trascienden las discrepancias administrativas y reflejan una fractura en el órgano constitucional encargado de garantizar la disciplina, la independencia y el correcto funcionamiento de la judicatura.
A su juicio, las disputas internas proyectan una imagen de fragilidad institucional que termina afectando la credibilidad del sistema de justicia y la percepción que tiene la ciudadanía sobre la imparcialidad de los tribunales.
Procesos prolongados alimentan la impunidad
Otro de los aspectos abordados en la publicación es la demora en la tramitación de expedientes vinculados a casos de corrupción.
Según Menoscal, la utilización recurrente de recursos procesales para extender indefinidamente los procedimientos judiciales termina convirtiéndose en un mecanismo que favorece la impunidad y distorsiona la misión esencial de los tribunales: impartir justicia de manera oportuna, eficiente y conforme a la ley.
Llamado a una reforma estructural
Como conclusión, el periodista plantea que la República Dominicana necesita avanzar hacia una reforma integral del sistema judicial que fortalezca la independencia de los jueces, agilice los procesos y contribuya a recuperar la confianza de la sociedad en las instituciones encargadas de administrar justicia.
La reflexión forma parte de la entrega semanal de Como cada semana, espacio de opinión en el que Rafael Menoscal Reynoso analiza asuntos de interés nacional desde una perspectiva crítica bajo la frase que acompaña cada publicación: ”¡Es mi criterio!”