Ministros electos por voto popular reciben Bastón de Mando de pueblos originarios y anuncian recorte de privilegios históricos en el Poder Judicial.
Por César Dalmasi Guzmán
CIUDAD DE MÉXICO. – El 1 de septiembre de 2025 quedará marcado en la historia mexicana como el día en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se reconectó con el pulso social. Bajo la presidencia del abogado mixteco Hugo Aguilar Ortiz —el primer ministro presidente electo por voto popular—, el máximo tribunal del país inició una era caracterizada por la austeridad, el reconocimiento pluricultural y la promesa de acercar la justicia a los históricamente olvidados.
Un discurso que resonó en el Zócalo
Ante miles de representantes de pueblos indígenas congregados en la Plaza de la Constitución, Aguilar Ortiz proclamó: “Hoy se reinicia nuestro sistema judicial. La justicia será la voz que defienda a quienes han sido ignorados”. Vestido con bordados tradicionales de su comunidad, el magistrado recibió el Bastón de Mando —símbolo de servicio y responsabilidad— junto a sus ocho colegas ministros, en una ceremonia cargada de simbolismo y esperanza.
Austeridad y recorte de privilegios

En un gesto sin precedentes, la nueva Corte anunció un plan de austeridad que eliminará jubilaciones millonarias, seguros médicos privados y gastos suntuarios. El objetivo: ahorrar 800 millones de pesos y garantizar que ningún funcionario judicial gane más que la presidenta Claudia Sheinbaum. “Todos nos someteremos a los servicios del ISSSTE”, afirmó Aguilar durante su discurso en la sesión solemne, donde estuvieron presentes los titulares de los tres poderes del Estado.
Reconciliación entre poderes
La ceremonia de instalación de la nueva Corte marcó el fin de tres años de tensión entre el Poder Judicial y los poderes Ejecutivo y Legislativo. Sheinbaum, el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Gutiérrez Luna y la presidenta del Senado Laura Itzel Castillo asistieron al acto, junto a embajadores, gobernadores y el fiscal general Alejandro Gertz Manero.
Críticas y esperanzas
El ritual de entrega del Bastón de Mando no estuvo exento de controversia. Intelectuales como la lingüista mixe Yásnaya Aguilar advirtieron sobre el riesgo de instrumentalización de las tradiciones indígenas. No obstante, en el Zócalo, la euforia era palpable: “El pueblo votó y Hugo ganó”, coreaban los asistentes, mientras comunidades como los yaquis de Sonora y los rarámuris de Chihuahua alzaban machetes en señal de respaldo.
Un largo camino por recorrer

La jornada —que inició a las 5:00 a.m. con una ceremonia de purificación y culminó cerca de la medianoche— cerró con un mensaje floral a las puertas de la Corte: “Por una justicia que se reconcilie con el pueblo”. El desafío ahora es transformar las promesas en realidades tangibles para un país que clama por equidad.