Guido Gómez Mazara plantea transformación radical del modelo formativo para enfrentar desafíos tecnológicos
Por Ángel F. Guzmán
En un discurso que resonó como campanada de alerta, Guido Gómez Mazara, presidente del Consejo Directivo del Indotel, trazó ante un auditorio de jóvenes y profesionales el mapa de la transformación educativa que requiere la República Dominicana para no quedar fuera de la cuarta revolución industrial.
Con datos precisos y argumentos contundentes, Gómez Mazara reveló durante el evento «Juventud Conectada» -celebrado en el emblemático Centro Cultural de la Ciudad Colonial- la cruda realidad de nuestro sistema educativo: mientras el 55% de los estudiantes se concentra en carreras tradicionales, apenas un 12% opta por las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Las palabras del funcionario no solo diagnosticaron el problema, sino que mostraron el camino. «Cada punto porcentual que logremos aumentar en profesionales STEM se traducirá en un 0.5% de crecimiento para nuestro PIB», explicó con la convicción de quien conoce el poder transformador de la educación. Los números respaldan su tesis: el 85% de los jóvenes que realizan pasantías en empresas tecnológicas consiguen empleo, y tres de cada cuatro egresados en estas áreas encuentran trabajo rápidamente.
«La conectividad ya no es un privilegio, es un derecho fundamental y la llave que abre las puertas del desarrollo», afirmó Gómez Mazara, cuyo mensaje cobra especial relevancia en un mundo donde la brecha digital se convierte en brecha social.
Con mirada estratégica, el presidente del Indotel extendió un llamado especial a los medios de comunicación, reconociendo su poder para inspirar a las nuevas generaciones. «Ustedes son aliados clave en esta cruzada por cambiar mentalidades y mostrar el atractivo de las carreras del futuro», señaló, mientras decenas de jóvenes asentían en el auditorio.
El planteamiento no se quedó en la crítica. Gómez Mazara esbozó una hoja de ruta concreta: reorientar la oferta académica, fortalecer la infraestructura digital en las aulas y tender puentes entre el sector privado tecnológico y las universidades. Propuestas que, de implementarse, podrían convertir a República Dominicana en un referente regional de innovación.
En un mundo donde el conocimiento se ha convertido en la moneda más valiosa, el llamado de Gómez Mazara resuena como una invitación urgente a reinventarnos. La pregunta que queda flotando en el aire es clara: ¿estaremos a la altura del desafío?