A 99 años de su natalicio, el legado de Castro revive en RD
Por Julio Guzmán Acosta
La brisa caribeña que acaricia el Malecón de Santo Domingo parece llevar aún los ecos de aquel agosto de 1998, cuando Fidel Castro pisó tierra quisqueyana con la emoción del que cumple una promesa histórica. Hoy, al conmemorarse el 99 aniversario de su natalicio, Manuel Salazar, secretario general del Partido Comunista del Trabajo (PCT), rescata esa memoria con un mensaje que vibra de actualidad: «Fidel nace cada día en las luchas contra el imperialismo».
Las palabras de Salazar, publicadas en redes sociales junto a la icónica imagen de Fidel y el Che Guevara, no son solo un homenaje, sino un puente tendido entre dos historias revolucionarias entrelazadas. Aquella visita de 1998 -la primera y única del líder cubano a preparativos de- fue el reencuentro de un hombre con los sueños de su juventud, cuando en 1947 formó parte en los preparativos de la fallida Expedición de Cayo Confites contra Trujillo.

«¿Qué puedo decirles? Me encuentro aquí, y casi no lo creo», confesó Fidel al llegar, con esa mezcla de asombro y nostalgia que solo conocen quienes han esperado medio siglo para cumplir un sueño. Sus palabras resonaron entonces como un reconocimiento a los lazos invisibles que unen a Cuba y República Dominicana: desde los mambises dominicanos que lucharon por la independencia cubana, hasta los jóvenes idealistas que medio siglo después soñaron con derrocar a Trujillo.
La historia tiene sus ironías. Aquel plan revolucionario de 1947 fue frustrado por la presión del embajador estadounidense en La Habana, Henry Norweb, el mismo poder que Fidel desafiaría once años después al triunfar la Revolución Cubana. Cuando finalmente pudo pisar suelo dominicano, ya no como conspirador sino como estadista, sus palabras («es mucho más lo que juntos debemos hacer en el futuro») sellaron una nueva etapa en las relaciones bilaterales.
Hoy, al evocar su figura, Salazar no solo recuerda al hombre que llegó en 1998, sino al joven revolucionario que alguna vez soñó con liberar a República Dominicana. En este aniversario, el legado de Fidel se mide no en monumentos, sino en esa capacidad de inspirar que trasciende fronteras y generaciones. Como escribió el líder del PCT: «Vive en la conciencia y los puños de los pueblos que luchan».
Para República Dominicana, Fidel será siempre ese personaje dual: el joven expedicionario de Cayo Confites y el estadista maduro que volvió para cerrar un círculo histórico. Su visita quedó grabada no solo en los archivos diplomáticos, sino en la memoria emocional de dos pueblos que, como él mismo dijo, tienen «mucho más que hacer juntos».