La Central Obrera Boliviana anuncia movilizaciones sin fecha de término hasta que el Gobierno responda a las demandas populares; indígenas marchan desde el norte contra una ley que, advierten, fomenta el latifundio, mientras la Policía es acuartelada en La Paz y el presidente admite: “Me preocupa no ofrecer soluciones reales”.
Redacción Internacional
Umbral.com.do
La Paz, 2 de mayo. Bolivia amaneció hoy envuelta en un clima de inestabilidad social tras la determinación anunciada la víspera por la Central Obrera Boliviana (COB) de iniciar un paro general indefinido con movilizaciones a partir de este sábado, sin tregua hasta que el gobierno atienda un pliego de exigencias que abarca desde el salario hasta la defensa de los recursos naturales.
“El pueblo ha pedido de manera inmediata la atención a las resoluciones de este cabildo, pero a la par, como tenemos muchos sectores movilizados, hemos decidido el paro general indefinido movilizado”, declaró el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, tras la multitudinaria asamblea celebrada la víspera en la ciudad de El Alto.
Argollo subrayó que la medida es un acto de solidaridad con los pueblos indígenas que marchan desde Pando y Beni hacia La Paz en rechazo a la Ley 1720, normativa que permite la conversión de pequeñas propiedades productivas en medianas y su eventual hipoteca. Los sectores críticos advierten que esta legislación abre la puerta a la ampliación del latifundio en el país.
El dirigente obrero recordó además que los precios de la canasta familiar no ceden, y que, pese al levantamiento de la subvención a los combustibles, el carburante que se comercializa es de mala calidad y sigue dañando los motores, afectando especialmente al transporte y a los pequeños productores.
En el cabildo, las bases de la COB ratificaron su exigencia de un incremento del 20 por ciento en el salario mínimo nacional y en el haber básico. También propusieron un recorte de entre 20 y 50 puntos porcentuales en los salarios más altos del sector público, dirigido a las principales autoridades del Estado. Insistieron, asimismo, en la defensa irrestricta de los recursos naturales, la no privatización de empresas públicas y la reposición del poder adquisitivo perdido por la inflación.
Ante este panorama de creciente conflictividad, el comandante de la Policía en el departamento de La Paz, Juan Amílcar Sotopeña, confirmó que la totalidad de los efectivos del Comando Departamental de La Paz han sido acuartelados. “Estamos acuartelados el 100 por ciento (…) divididos por diferentes turnos. Tenemos el personal necesario para cubrir este servicio y resguardar los bienes del Estado”, declaró.
Mientras las calles paceñas se tensan, el presidente Rodrigo Paz rompió el silencio oficial. En su cuenta de Facebook, el mandatario escribió: “Bolivia quiere cambio y yo no le tengo miedo a las movilizaciones; soy un constructor de la democracia que creció entre marchas y liderazgos históricos. No me asusta el movimiento en las calles, lo que realmente me preocupa es que no seamos capaces de ofrecer soluciones reales para el futuro de nuestra patria”.
El paro indefinido comenzará en las próximas horas y, por ahora, no hay señales de una mesa de diálogo entre el Ejecutivo y la COB. La tensión social, creciente desde hace semanas, amenaza con profundizar la fragilidad institucional de un país que ya ha vivido crisis políticas explosivas en su historia reciente.