El presidente dominicano evita posicionamiento directo sobre conflicto Israel-Irán, pero apoya diálogo mientras EE.UU. presiona a Latinoamérica para alinearse
Por Theo N. Guzmán
En un gesto de cauteloso equilibrio diplomático, el presidente Luis Abinader respaldó este lunes el llamado del mandatario estadounidense Donald Trump a trabajar por la paz, sin abundar en críticas hacia Irán ni adhesiones explícitas a la ofensiva militar liderada por Washington. Sus declaraciones llegan en un momento crítico: horas antes, el Departamento de Estado urgió a los países latinoamericanos a definir de qué lado están ante el conflicto que sacude al Medio Oriente desde el 13 de junio.
Entre la paz y la presión: la delicada postura dominicano
Durante su encuentro semanal con la prensa en el Palacio Nacional, Abinader evitó pronunciarse sobre los bombardeos estadounidenses del sábado contra instalaciones nucleares iraníes —que Trump calificó como un «éxito» para neutralizar la amenaza atómica—, pero enfatizó su seguimiento hora por hora de la crisis. Coincidimos en la necesidad de trabajar por la paz, afirmó, sin mencionar directamente a Teherán ni a Israel.
Su prudencia contrasta con el tono exigente de Washington. Una alta funcionaria del Departamento de Estado advirtió en vísperas de la Asamblea de la OEA: Es momento de decidir si apoyan a un régimen patrocinador del terrorismo en clara referencia a Irán. La presión busca aislar diplomáticamente a Teherán, pero Abinader optó por el pragmatismo: destacó que el 90% del petróleo que importa República Dominicana proviene de EE.UU. (crudo WTI), minimizando el riesgo de desabastecimiento.
Misiles y diplomacia: la crisis que redefine alianzas
El ataque estadounidense del sábado —con blancos en Fordo, Natanz e Isfahán— marcó un punto de no retorno en la escalada. Trump justificó la operación como una acción preventiva contra el terrorismo nuclear, mientras Irán respondió con ataques a bases de EE.UU. en Catar e Irak. Abinader, sin embargo, evitó cualquier juicio sobre estas acciones, enfocándose en la estabilidad económica: El petróleo afectado por el conflicto solo representa el 30% de la producción global, aseguró, proyectando contención en los precios.
La OEA como termómetro geopolítico
El escenario se tensará este miércoles en Antigua y Barbuda, donde la 55° Asamblea de la OEA podría convertirse en un campo de batalla diplomático. Mientras EE.UU. presiona por una condena unánime a Irán, países como México y Bolivia han mostrado resistencias a alinearse automáticamente. Abinader, en su estilo característico, parece navegar aguas intermedias: apoya el discurso de paz, pero elude compromisos que puedan afectar relaciones clave.
Claves del conflicto
– 22/jun: EE.UU. bombardea instalaciones nucleares iraníes.
– 23/jun: Irán ataca bases estadounidenses en Catar e Irak.
– 24/jun: Departamento de Estado urge a Latinoamérica a «definir su bando».
– RD: Abinader prioriza estabilidad petrolera y evita confrontación.
En un mundo donde las balas pesan más que las palabras, la diplomacia dominicana elige —por ahora— el silencio estratégico. La pregunta es cuánto durará ese equilibrio.