Vizmary Pineda, la nueva presidenta de la Sociedad Dominicana de Cardiología.
¿Por qué los pacientes cardiacos enfrentan barreras para tratarse? Especialistas alertan sobre acceso limitado a terapias, honorarios bajos y una alarmante escasez de cardiólogos en el interior del país.
Por Pedro Ángel
Santo Domingo. – La salud del corazón de los dominicanos late con irregularidad ante un sistema que, según denuncia la Sociedad Dominicana de Cardiología, mantiene serias limitaciones para garantizar el acceso a diagnósticos, procedimientos y tratamientos esenciales. Esta realidad no solo frena la prevención y la detección temprana de enfermedades, sino que pone en riesgo la vida de miles de pacientes.
La advertencia fue emitida por la doctora Vizmary Pineda, nueva presidenta de la entidad gremial, durante su toma de posesión. Desde el inicio de su gestión, Pineda lanzó un llamado de alerta sobre una crisis multifacética que afecta a médicos y pacientes por igual.
Uno de los puntos más críticos son los bajos honorarios profesionales por consultas y procedimientos, una situación que forceja directamente con la calidad de la atención. “Esto obliga a muchos cardiólogos a laborar en múltiples centros, afectando su bienestar y, consecuentemente, la calidad asistencial que pueden ofrecer”, explicó la especialista.
A esta problemática se suma una distribución geográfica profundamente desigual de los cardiólogos, que se concentran masivamente en los grandes centros urbanos. Mientras las ciudades capitalinas disponen de especialistas, las regiones rurales y periféricas del país carecen casi por completo de atención cardiovascular especializada, dejando a una parte significativa de la población en el desamparo médico.
La doctora Pineda también citó como un desafío prioritario el alarmante aumento de las enfermedades cardiometabólicas en población joven, una tendencia que exige una respuesta urgente y coordinada. Para enfrentarla, propuso la implementación de protocolos de atención uniformes en todos los niveles del sistema de salud y abogó por garantizar el acceso a medicamentos innovadores con eficacia comprobada.
Frente a este panorama, el llamado de la nueva presidenta de la Sociedad de Cardiología fue a la unidad. Convocó a los colegas, instituciones médicas y autoridades de salud a sumar esfuerzos para impulsar campañas educativas masivas, programas de actualización médica continua y políticas públicas robustas orientadas a la prevención.
Su compromiso, dijo, es construir una sociedad de vanguardia, centrada en la investigación científica, la educación de los pacientes y la búsqueda de legislaciones favorables, incorporando incluso la innovación digital y la inteligencia artificial para fortalecer la salud cardiovascular nacional. El reto, tan vasto como urgente, espera ahora una respuesta a la altura del latido de un país.