Por Thiago Zorrilla Acosta
El pulso vibrante de Colombia no cesa. En su segunda jornada, el paro nacional convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) se despliega con la fuerza de plantones, marchas y expresiones culturales que entretejen el clamor popular con el latido mismo de la nación. En la histórica Plaza de Bolívar, epicentro de voces y esperanzas, se prepara un Cabildo Popular, ese espacio de diálogo y deliberación reconocida por la Constitución, donde ciudadanos convocados buscan forjar el destino común.
Desde ayer, las calles de Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Tunja y Bogotá han sido escenario de una movilización pacífica y resuelta. Fabio Arias, presidente de la CUT, calificó la primera jornada como favorable, destacando el despliegue multitudinario no solo en el corazón capitalino, sino también en barrios como Usme, Bosa, Kennedy, Suba y Engativá.
Aunque el cierre de estaciones del transporte público tensó la logística de desplazamiento, la calma y el respeto por los cauces democráticos prevalecieron, reflejando un compromiso profundo con la protesta pacífica. Este movimiento se erige como un acto de respaldo a la consulta popular y un firme rechazo a las reformas sociales impulsadas, en particular, a las decisiones de la Comisión Cuarta del Senado.
Arias denunció con vehemencia las omisiones y retrocesos introducidos en la reforma laboral: la falta de respeto al contrato para los jóvenes del Servicio Nacional de Aprendizaje, la permanencia del plazo presuntivo que desestabiliza a los trabajadores oficiales y la inclusión de reformas regresivas que lastiman el tejido social. Con la mirada puesta en la Plenaria del Senado, donde aguarda el último debate, la CUT mantiene viva la llama de la movilización.
“Seguimos en la protesta porque no hemos conquistado aún la consulta popular”, sentenció Arias. Así, Colombia camina con paso firme, en busca de justicia y equidad, tejiendo en las calles la esperanza de un cambio verdadero.