Indiana domina 108-91 a Oklahoma City con Haliburton renacido y defensa férrea para llevar la Final NBA al límite
Por Servicios Umbral.com.do
El Gainbridge Fieldhouse vibró con una energía que solo el borde del abismo puede generar. Los Indiana Pacers, acorralados por la eliminación, ofrecieron una respuesta magistral ante el Oklahoma City Thunder con un contundente 108-91 que prolonga el sueño del anillo y lleva esta final al séptimo y definitivo encuentro. Lo que parecía un epílogo se convirtió en prólogo: el domingo en Oklahoma City decidirá si esta franquicia escribe su primera página gloriosa o si el Thunder corona su reconstrucción.
Seis jugadores con cifras dobles pintan el retrato de un equipo que resucitó su esencia: balón veloz, triples certeros y una defensa asfixiante que forzó 12 pérdidas en la primera mitad. Tyrese Haliburton, cuestionado tras su lastrado rendimiento en el Juego 5, silenció críticas superando su lesión en la pantorrilla. Su transformación fue metáfora del partido: tras errar los primeros ocho lanzamientos del equipo, los Pacers conectaron 8 de 10 siguientes, desatando una marea imparable.
Las cifras cantan la hazaña: +16 en contraataques, +19 en puntos desde banquillo y un tercer cuarto donde estrangularon al Thunder con siete fallos consecutivos. El marcador (70-42) reflejaba tanto la maestría táctica de Rick Carlisle como el hambre de un equipo que recordó sus fantasmas del Este: aquellos tres puntos que les robaron el pase a la final ante Boston. Esta vez no hubo margen para la duda.
La tribuna, teñida de oro, tuvo su coro de leyendas: Reggie Miller agitando los brazos, Metta World Peace ondeando toallas y Lance Stephenson contagiando pasión. Hasta John Haliburton, padre del base estrella, se dejó llevar por la euforia colectiva. Pero tras la fiesta late una verdad cruda: Indiana debe lograr en Oklahoma City lo que ningún equipo ha hecho en estos playoffs – ganar un Juego 7 como visitante.
El Thunder, por su parte, afronta su primera prueba de carácter. Chet Holmgren y Shai Gilgeous-Alexander (limitado a 22 puntos) chocaron contra un muro defensivo que borró sus habituales explosiones. Mark Daigneault deberá reconfigurar su esquema ante un rival que encontró su mejor versión cuando todo parecía perdido.
Este domingo, más que un campeón, se decidirá el destino de dos filosofías: la paciencia reconstructora de Oklahoma City contra la osadía ofensiva de Indiana. El baloncesto, en su máxima expresión, tendrá la última palabra.