La actualización, avalada por unanimidad en primera lectura, introduce el teletrabajo, regula las jornadas extendidas y detalla derechos y obligaciones para adaptar la normativa a la nueva realidad productiva.
Por Virtudes Álvarez Sampedro
SANTO DOMINGO.—Con el voto unánime de los veintinueve senadores presentes, el Senado de la República aprobó en primera lectura una sustancial modificación a la Ley 16-92 del Código de Trabajo, una iniciativa que busca adecuar el marco legal dominicano a las transformaciones del mundo del trabajo, desde el auge del teletrabajo hasta la necesidad de una mayor claridad en las obligaciones de las partes.
El proyecto, presentado por una comisión que presidió el senador Rafael Barón Duluc, fue leído en su totalidad sin abrir el debate, el cual está previsto para la segunda lectura. La reforma introduce cambios de calado en áreas como los contratos, las licencias, las jornadas laborales y los sistemas de remuneración, estableciendo un equilibrio entre la flexibilidad que requieren las empresas y la protección de los derechos de los trabajadores.
Los Pilares de la Reforma
Entre las novedades más significativas se encuentra el reconocimiento formal del teletrabajo. El nuevo capítulo dedicado a esta modalidad exige que el contrato especifique el lugar de prestación del servicio, la duración, la remuneración, el horario, los mecanismos de supervisión e, crucialmente, el derecho a la desconexión digital y la forma de cubrir los gastos operativos.
En materia de jornada laboral, la reforma introduce una notable flexibilidad. El artículo 162 permite pactar jornadas de hasta 12 horas diarias mediante acuerdos con sindicatos o con más del 50% de los trabajadores, siempre que el promedio semanal no supere las 44 horas y se notifique al Ministerio de Trabajo. Como contrapeso, se garantiza un descanso semanal de 36 horas ininterrumpidas.
La normativa también precisa las obligaciones de los trabajadores, detallando deberes como someterse a reconocimientos médicos, observar medidas de higiene y seguridad, y proteger los secretos técnicos de la empresa. Paralelamente, se robustecen las garantías para los empleados: las indemnizaciones por preaviso y cesantía quedan exentas de impuestos e inembargables, y su pago deberá efectuarse en un plazo máximo de diez días, so pena de multas para el empleador.
Otras disposiciones relevantes ratifican la obligatoriedad del 10% de propina en el sector turístico y gastronómico para el personal de servicio, y modernizan los trámites, permitiendo que las notificaciones al Ministerio de Trabajo se realicen por vía digital.
Con esta aprobación inicial, el proyecto inicia su camino legislativo. Tras la segunda lectura en el Senado, la pieza pasará a la Cámara de Diputados, donde podría ser objeto de nuevas modificaciones antes de su promulgación definitiva.