¿Una alianza histórica para el 2028? Leonel Fernández recibe el respaldo de 200 balagueristas y anuncia el inicio de la batalla política contra el oficialista PRM, aunque la candidatura presidencial de la Fuerza del Pueblo aún no está definida.
Por Brendalis Reyes
Santo Domingo. – A tres años de las próximas elecciones presidenciales, el escenario político opositor comenzó a calentar motores. La Fuerza del Pueblo (FP), liderada por el expresidente Leonel Fernández, lanzó lo que denominó el “primer grito de guerra” contra el Partido Revolucionario Moderno (PRM), en un acto que buscó evocar el fantasma de las grandes coaliciones históricas y que selló el respaldo de unos 200 balagueristas a su proyecto.
Tras concluir su Segundo Congreso Ordinario, la FP sumergida en una nueva estrategia para alcanzar el poder en el 2028, recibió en su Casa Nacional a simpatizantes del ya extinto Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), coordinados por el exdirigente Ángel Lockward. Este grupo, que se declaró como el “equipo político sector externo” para impulsar la candidatura de Fernández, busca reeditar la alianza que en 1996 llevó al expresidente a su primera victoria.
Sin embargo, en el horizonte inmediato se vislumbra una encrucijada interna: la fórmula presidencial para 2028 aún no está definida. Mientras Fernández consolida apoyos, una facción dentro de su partido, donde resuena la voz del senador Félix Bautista, visualiza a Omar Fernández, hijo del expresidente, como la carta que podría representar un cambio generacional y derrotar al PRM.
Desde el escenario, Fernández no escatimó en simbolismos. Utilizó imágenes del emblemático apretón de manos entre Juan Bosch y Joaquín Balaguer para contextualizar el momento. “Este es el primer grito de guerra a los comicios venideros”, proclamó ante sus seguidores, augurando una batalla política donde se “juntarán las espuelas del gallo con las garras del león”.
Pero el camino hacia la boleta electoral está plagado de desafíos que el propio Fernández reconoció. El primero es afinar una narrativa comunicacional unificada para evitar dispersar el mensaje. “Tenemos que enfocarnos en decir todos la misma cosa (…) si cada quien empieza a decir algo diferente, no tendremos el mismo efecto”, reiteró.
El segundo reto es organizar el trabajo en las provincias y decidir “temprano” los candidatos a cargos locales y congresionales para promoverlos con tiempo suficiente. El objetivo final, según Fernández, es claro: “ganar en el primer boletín” con un margen contundente que no deje dudas.
El expresidente también hizo un guiño al aprendizaje político tomado de sus nuevos aliados: “El reformismo sabe cómo ganar y yo he aprendido algo de ustedes: las elecciones son ganar en cada mesa”. La reconquista y reorganización de las fuerzas bochistas y balagueristas en un solo bloque es, a su juicio, el requisito fundamental para asestar el “golpe contundente” al oficialismo. La guerra por el Palacio Nacional acaba de emitir su primera señal.