El secretario de Comunicaciones del partido, Javier Ubiera, defiende la legitimidad de la manifestación del 30 de noviembre, afirmando que su objetivo fue denunciar el alto costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos, no hacer campaña anticipada.
Por Brendalis Reyes
SANTO DOMINGO. – Con la vehemencia de quien defiende un principio, el dirigente de la Fuerza del Pueblo (FP) y secretario de Comunicaciones de esa organización, Javier Ubiera, salió al paso de la intimación de la Junta Central Electoral (JCE) para sostener, de manera categórica, que la multitudinaria marcha del pasado domingo tuvo un carácter estrictamente social y no constituyó, en modo alguno, un acto de propaganda electoral anticipada. En declaraciones ofrecidas en el programa Esto No Tiene Nombre, Ubiera delineó una frontera nítida entre la protesta ciudadana y el proselitismo, ubicando la manifestación firmemente del lado de lo primero.
«Fue una marcha de corte social, más no política», aseveró el dirigente, frente a las observaciones del órgano electoral que cuestionaron si la actividad, saturada de símbolos partidarios, correspondía a una campaña prematura. Ubiera fundamentó su postura en el derecho constitucional a la reunión pacífica y en el reconocimiento de los partidos políticos como fuerzas vivas de la sociedad con legitimidad para canalizar el descontento popular. «El objetivo fue denunciar el alto costo de la vida, el deterioro de los servicios públicos y la creciente inconformidad ciudadana», explicó, desglosando una lista de males nacionales que, a su juicio, justificaban la movilización.
El vocero fue meticuloso en desmontar los indicios que la JCE podría interpretar como políticos. Aseguró que en el evento no se promovió candidatura alguna, que no se utilizó propaganda electoral convencional y que la música que acompañó el recorrido fue de contenido social, no de campaña. Sobre la omnipresencia del expresidente Leonel Fernández, figura central del partido, argumentó que su participación y la reacción de la gente responden a una percepción popular espontánea. «La gente ve a Leonel como su futuro presidente, pero eso es una expresión del pueblo, no una línea organizada por el partido», comentó, intentando divorciar la figura del líder de la naturaleza oficial del acto.
La intimación de la JCE, emitida horas después de concluida la marcha, requirió al FP detalles sobre el propósito, organización y posibles incurrencias en promoción política a destiempo. Ubiera confirmó que el partido prepara una respuesta formal, en la que sostendrá que la manifestación se enmarcó en el ejercicio legítimo del derecho a la protesta pacífica. Para el dirigente, la movilización fue simplemente el vehículo para canalizar reclamos que, según afirmó, escuchan a diario en todos los sectores del país: fallas en energía, salud, educación, transporte y la sombra de la inseguridad.
Mirando hacia el futuro, Ubiera evitó especular sobre candidaturas, pero no ocultó un optimismo estratégico. Sostuvo que, si las elecciones fueran hoy, la Fuerza del Pueblo estaría en condiciones de ganarlas, citando el descontento generalizado y la fortaleza de figuras como Leonel y Omar Fernández. Anunció, además, que tras concluir su congreso interno, el partido se prepara para una etapa de oposición «más activa y adaptada a los nuevos formatos de comunicación política».
Al cerrar su intervención, Ubiera reiteró el núcleo de su defensa: la marcha fue una manifestación social legítima y necesaria, una respuesta ciudadana a la crisis. Rechazó, con firmeza, cualquier sugerencia de que la actividad haya violado la normativa electoral. La pelota, ahora, está en el tejado de la Junta Central Electoral, que deberá ponderar estos argumentos frente a la letra de la ley que vela por la equidad en la contienda que se avecina.