Hija del Bronx y arquitecta de la conexión con el electorado latino, la asambleísta dominicana Amanda Séptimo emergió como la pieza clave en la victoria del socialista Zohran Mamdani, tejiendo alianzas improbables y desplegando una estrategia cultural que redibujó el mapa político de la gran urbe.
Por Julio Guzmán Acosta
En la política, como en el ajedrez, las piezas más decisivas no siempre son las que ocupan el centro del tablero, sino aquellas que, desde una posición de inteligencia estratégica, mueven los hilos del poder con precisión silenciosa. Tras la victoria histórica que llevó al socialista demócrata Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York, una figura comienza a ganar el reconocimiento que su labor merece: la asambleísta dominiana Amanda Séptimo, la estratega que supo tender el puente indispensable entre un movimiento progresista y el corazón latino de la ciudad.
Lejos de los reflectores que siguen al candidato, Séptimo ha construido, ladrillo a ladrillo, una carrera cimentada en la justicia social y la representación auténtica de las comunidades trabajadoras. Criada por su abuela en el sur del Bronx, su biografía es el primer capítulo de su credibilidad política. No era una consultora externa, sino una hija del barrio que comprendía, en sus propias entrañas, las urgencias y los códigos de su gente.
La Arquitectura de un Voto Decisivo
Su contribución maestra en la campaña de Mamdani fue de una claridad meridiana: conectar al candidato con el vasto y diverso electorado latino. Bajo su asesoría, se lanzó una serie de mensajes dirigidos donde Mamdani, rompiendo la barrera lingüística, se dirigía a la comunidad en un español directo y empático. Esta jugada, aparentemente simple, fue de una sofisticación profunda. No se trataba de una traducción, sino de una conversación. Esos videos, que acumularon más de veinte millones de reproducciones, no fueron meramente propaganda; fueron un acto de reconocimiento y pertenencia que consolidó un apoyo decisivo en distritos con alta densidad dominiana en El Bronx y el Alto Manhattan.
Pero su labor no se agotó en lo cultural. Séptimo demostró una perspicacia política excepcional al ser la artífice de uno de los apoyos más sorprendentes y significativos de la contienda: el respaldo de la United Bodegas of America (UBA), que agrupa a más de 14,000 de estos comercios emblemáticos. Lograr que este gremio, pilar de la economía de supervivencia y tradicionalmente cauteloso, abrazara la candidatura de un socialista, fue un punto de inflexión. Fue la prueba tangible de que el proyecto de Mamdani no era una mera abstracción ideológica, sino una propuesta capaz de articularse con el empresariado popular y diverso que sostiene la ciudad.
El Reconocimiento del Líder
La gratitud del alcalde electo no se hizo esperar. En un vídeo publicado tras su victoria, Mamdani inició su mensaje en español con un cálido «¿Cómo está mi gente?» para luego dirigirse a ella directamente: «Amanda, gracias por creer en mí, gracias por creer en mi campaña desde un principio, gracias por tener el coraje que a veces ni yo mismo tenía. Para mí es un honor estar parado a tu lado». Estas palabras, más allá del agradecimiento protocolario, sellan el reconocimiento de una alianza fundamental.
Con este triunfo, Amanda Séptimo trasciende su rol como asambleísta del Bronx para consolidarse como una de las figuras dominianas con mayor influencia en el entramado político neoyorquino. Su historia demuestra, una vez más, que el poder real en la política estadounidense no reside únicamente en las candidaturas, sino en aquellas mentes estratégicas que, con profundo conocimiento del terreno, son capaces de orquestar el cambio. La voz dominiana, a través de su astucia y compromiso, ha vuelto a ser decisiva para definir el rumbo de la ciudad más poderosa de Estados Unidos.