Gobierno de Maduro denuncia «gravísima agresión» en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira; Petro exige sesión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU y Venezuela decreta estado de emergencia nacional, reservándose el derecho a la legítima defensa.
Por Julio César Guzmán Acosta
CARACAS, sábado.— En un giro dramático que coloca al borde del abismo a la ya tensa relación hemisférica, Estados Unidos ha ejecutado una serie de ataques aéreos contra territorio venezolano, según la denuncia formal presentada este sábado por el Gobierno del presidente Nicolás Maduro. La acción militar, confirmada extraoficialmente por fuentes de la Casa Blanca a medios estadounidenses, representa la materialización de las amenazas que han flotado durante años y la violación más grave de la soberanía de un Estado latinoamericano en décadas.
Según el comunicado oficial venezolano, los bombardeos se dirigieron contra «territorio y población venezolanos» en instalaciones civiles y militares de Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. El Ministerio de Defensa venezolano los calificó de «gravísima agresión militar», con el supuesto objetivo de «apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales».
Fuentes del Pentágono citadas por las cadenas CBS y Fox News, bajo condición de anonimato, han corroborado el inicio de una «operación militar» en suelo venezolano como medida de presión contra el gobierno de Maduro. Revelaron, además, que la orden fue autorizada por el presidente Donald Trump días atrás, y que la ejecución fue postergada en dos ocasiones: primero, por los ataques estadounidenses contra el Estado Islámico en Nigeria, y luego, por adversas condiciones meteorológicas.
Explosiones en la capital y una convulsión regional
En las primeras horas de la madrugada, los residentes de Caracas reportaron a la agencia Bloomberg el estruendo de múltiples explosiones, el sobrevuelo de aeronaves y el sonido de disparos. Medios locales y el ministro de Defensa de Colombia, Vladimir Padrino —país que comparte una extensa frontera con Venezuela—, han dado cuenta de ataques específicos con helicópteros de combate contra el complejo militar de Fuerte Tiuna, el cuartel de La Carlota, el aeropuerto de Higuerote, la antena de El Volcán y el Puerto de La Guaira. Las autoridades venezolanas aún recaban datos sobre posibles víctimas mortales y heridos.
La reacción internacional no se ha hecho esperar y apunta a una severa condena. El presidente de Colombia, Gustavo Petro —cuyo gobierno ha tenido roces con Washington—, fue el primero en alzar la voz, exigiendo en la red social X una reunión «de inmediato» del Consejo de Seguridad de la ONU, organismo del cual Colombia es miembro no permanente, para «establecer la legalidad internacional de la agresión». «En este momento bombardean Caracas. Alerta a todo el mundo han atacado a Venezuela», declaró.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se sumó a la denuncia, tildando los hechos de «criminal ataque de EEUU» y un acto de «terrorismo de Estado» que «brutalmente asalta» la zona de paz. Ambos mandatarios hicieron un llamado urgente a la movilización de la comunidad internacional.
Venezuela se moviliza y apela a la ONU
Frente a lo que califica como una invasión, el gobierno de Nicolás Maduro ha declarado el estado de movilización general y de emergencia nacional, desplegando los mandos de defensa en todo el territorio. Simultáneamente, ha iniciado una ofensiva diplomática para presentar denuncias formales ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la Secretaría General del organismo, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL).
En un pasaje de grave advertencia, el comunicado oficial venezolano invocó el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas para «reservarse el derecho a ejercer la legítima defensa» y convocó a los pueblos y gobiernos del mundo a una «solidaridad activa frente a esta agresión imperial». Del lado interno, la oposición venezolana, liderada por María Corina Machado, mantiene por el momento un «escrupuloso silencio», a la espera de «información confirmada» para emitir un pronunciamiento oficial.
Este ataque marca un punto de no retorno en la crisis venezolana, transformando una prolongada pugna política y económica en un conflicto militar abierto con implicaciones impredecibles para la estabilidad de América Latina y el orden internacional. El mundo espera, con alarma, la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad.