Reportaje: El negocio de la religiosidad en República Dominicana
Por Julio Guzmán Acosta
Introducción
En un país donde históricamente la fe ha sido un pilar de la identidad cultural, el panorama religioso dominicano está experimentando una transformación profunda. Mientras la Iglesia Católica recibe privilegios económicos millonarios del Estado amparada en un concordato firmado en 1954, las iglesias evangélicas experimentan un crecimiento sostenido que las ha llevado a congregar a cerca del 30% de la población . Detrás de los altares y los himnos de alabanza, se mueven cantidades significativas de dinero, en un entorno donde la transparencia brilla por su ausencia y los vacíos legales permiten que los recursos públicos fluyan con escasa fiscalización. Este reportaje indaga en las cifras, los propietarios y las razones detrás del auge de la fe en tiempos de incertidumbre.
Los dueños del poder: Dos modelos, un mismo negocio
La Iglesia Católica: El socio privilegiado del Estado
La estructura económica de la Iglesia Católica en República Dominicana descansa sobre un pilar jurídico único: el Concordato firmado en 1954 entre el dictador Rafael Leonidas Trujillo y la Santa Sede . Este acuerdo internacional le otorga a la Iglesia Católica un estatus preferencial que ninguna otra confesión religiosa posee.
Los beneficios son cuantiosos y variados. El Estado dominicano se comprometió a financiar infraestructuras eclesiásticas, otorgar subvenciones mensuales a cada diócesis y conceder exenciones fiscales totales para edificios y bienes adquiridos por donación . Lo más controversial es que, mediante el decreto 294-11, la Iglesia Católica está exenta de pasar por el Ministerio de Hacienda para recibir exoneraciones fiscales, a diferencia del resto de instituciones .
El arzobispado de Santo Domingo, la arquidiócesis más importante del país, maneja recursos millonarios con amplia autonomía. Un caso reciente destapó la fragilidad del sistema: monseñor Francisco Ozoria Acosta fue suspendido de sus funciones administrativas por «mala administración» . Las investigaciones revelaron que, bajo su gestión, se firmaron convenios por más de 520 millones de pesos para la construcción de templos, con empresas contratistas vinculadas familiarmente al propio arzobispo .
«Con esas ansias de tener todos los poderes, quiso ser nombrado Benefactor de la Iglesia. Entonces el papa Pío XII, el 16 de junio de 1954, le otorga el Concordato. Y la Iglesia aprovecha: ‘Yo te doy esto, a cambio de…’. Fue un negocio realmente», denunció el padre Rogelio Cruz, teólogo y obispo del Pueblo por la Iglesia Católica Apostólica Brasileña .
Las iglesias evangélicas: Del esfuerzo comunitario al apoyo estatal
Frente al poder establecido de la Iglesia Católica, las denominaciones evangélicas han construido su crecimiento sobre un modelo diferente, aunque no exento de recursos económicos significativos. Según datos del creador de contenido José Zabala, en República Dominicana existen más de 18,000 iglesias evangélicas que aglutinan a más de tres millones de personas .
La propiedad de estos templos responde a una lógica distinta: pertenecen a concilios, denominaciones o pastores locales, y se financian principalmente mediante el diezmo y las ofrendas de sus fieles . Sin embargo, en las últimas décadas, estas iglesias también han comenzado a recibir apoyo estatal. En 2008, la Presidencia de la República entregó 50 millones de pesos a iglesias evangélicas para construcción y reparación de templos . Más recientemente, en 2022, el Ministerio Administrativo de la Presidencia aportó 5 millones adicionales a congregaciones en Puerto Plata .
Feliciano Lacen, presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), describe la realidad de su sector: «Si necesitamos construir una obra que valga 10 millones de pesos, por ejemplo, y usted le pide un aporte al Gobierno, el Gobierno tiene la prerrogativa de decir: De esos 10 millones, yo voy a aportar dos millones. Y usted tiene que hacer la obra hasta donde pueda y con los aportes personales y voluntarios de los hermanos, usted termina la obra» .
Las cifras del negocio: Millones que no rinden cuentas
Determinar con exactitud cuánto dinero mueven las instituciones religiosas en República Dominicana es una tarea casi imposible. La falta de transparencia y mecanismos de control efectivos impide conocer la magnitud real del negocio de la fe .
Lo que sí se puede documentar son los recursos públicos que reciben:
Concepto Iglesia Católica Iglesias Evangélicas
Base legal Concordato 1954 (tratado internacional) Asignaciones discrecionales del Poder Ejecutivo
Financiamiento directo (2024) 399.1 millones (escuelas en cogestión) + 208.2 millones (transferencias sin especificar) Aportes puntuales por gestiones (50M en 2008, 5M en 2022)
Exenciones fiscales Exentas de evaluación por Hacienda (Decreto 294-11) No especificado
Control y transparencia Sin portal de transparencia; administración discrecional Rendición a la Oficina de Enlace con Iglesias Cristianas
Solo por la importación de vehículos para iglesias, el Estado dejó de recaudar 294.7 millones de pesos entre 2020 y 2024, a lo que se suman otros 187.4 millones en exenciones tributarias durante 2024 .
Un dato revelador: en 2006 —el único año con información consolidada— el Estado destinó 41 mil millones de pesos a iglesias, de los cuales 35 mil millones (85%) correspondieron a la Iglesia Católica .
Por qué crecen los creyentes: El vacío que llena la fe
Mientras la afiliación a la Iglesia Católica ha caído del 65% en 2010 al 43% en 2024, los evangélicos han aumentado del 18% al 28% en el mismo período . Paralelamente, un 25% de los dominicanos se declara no creyente en Dios, ubicando al país como el tercero con más ateos y agnósticos de América Latina .
El factor juvenil: Incertidumbre y búsqueda de respuestas
República Dominicana tiene una población muy joven: el 32% está entre los 15 y 35 años . Sin embargo, ese segmento poblacional enfrenta una realidad desoladora. «Los jóvenes dominicanos, en su gran mayoría son el sostén de muchos hogares por lo que, muchas veces, tienen que abandonar sus estudios a temprana edad», documenta un análisis reciente .
El Concilio de la Iglesia de Dios describe los desafíos que enfrenta la juventud: «falta de oportunidades, desarrollo, crecimiento integral, desempleo, y crisis familiar en todos los órdenes» . Esta institución reporta trabajar con más de 40 mil jóvenes progresistas, formando a más de 2 mil en liderazgo comunitario .
La incertidumbre económica y social empuja a muchos jóvenes a buscar refugio en la fe. Un comentario en redes sociales refleja una opinión extendida: «No Jose, no, el Dominicano se mete a lo que deja. Eso deja yo me meto… No es que sean más espirituales que nadie, es que por ahi se pueden conseguir unos cuartos… Como dicen ellos, se pueden y de echos e utilizan para lavar dinero, y pretenden que sus feligreses le entreguen el 10% de sus salarios… Mas otras donaciones» .
El despertar espiritual como respuesta social
Las iglesias evangélicas han sabido conectar con las necesidades de la población urbana. A diferencia de una Iglesia Católica percibida como desconectada —con un episcopado mayoritariamente cibaeño y formado en comunidades rurales—, los evangélicos ofrecen un mensaje más dinámico, con programas de asistencia social, atención comunitaria y fuerte presencia en medios digitales .
«Lo que estamos viendo en el mundo de habla hispana es la vibración, el comienzo de un despertar al evangelio y a la teología de la Reforma», observa Hannibal Rodríguez, pastor principal de la Iglesia del Pueblo en Wheaton, Illinois .
Las cruzadas masivas como «La Batalla de la Fe», que en 2026 celebró su edición 61 de manera ininterrumpida cada 1 de enero, son el termómetro de un movimiento que sigue ganando terreno .
Vacíos legales: El talón de Aquiles del sistema
El principal vacío legal que permite la opacidad en el manejo de recursos religiosos es la falta de mecanismos de control efectivos. En el caso de la Iglesia Católica, ni siquiera existe la obligación de presentar licitaciones públicas para las obras financiadas con recursos estatales .
Los convenios firmados entre el Arzobispado de Santo Domingo y el Estado establecen que la Iglesia debía presentar presupuestos detallados, planos y reportes mensuales. Sin embargo, «no se especifica ningún mecanismo que permita verificar el cumplimiento real de estas obligaciones ni medir impacto social, lo que deja la impresión de compromisos vacíos sin fiscalización efectiva» .
Para las iglesias evangélicas, el apoyo estatal ha llegado de manera más reciente y con menor estructuración. La Oficina de Enlace con la Comunidad Cristiana y el Poder Ejecutivo canaliza recursos, pero no existen informes públicos detallados sobre su ejecución .
Conclusión
El negocio de la fe en República Dominicana mueve millones de pesos, tanto públicos como privados, en un entorno donde la transparencia brilla por su ausencia. Mientras la Iglesia Católica mantiene privilegios históricos que le permiten operar con autonomía y sin rendición de cuentas efectiva, las iglesias evangélicas crecen al calor de un pueblo que busca respuestas a su incertidumbre económica y social.
La juventud dominicana, atrapada entre la falta de oportunidades y la búsqueda de sentido, se convierte en el campo fértil donde distintas confesiones siembran sus propuestas. Como advierte un artículo reciente sobre la juventud: «La incertidumbre afecta a la juventud de la República Dominicana y sin soluciones a corto plazo de instituciones que como los ministerios de la Juventud, la Mujer o Educación deberían ser los primeros en tomar en cuenta a este sector» .
En ese vacío institucional, la fe emerge no solo como consuelo espiritual, sino como un negocio lucrativo que, hasta ahora, ha logrado mantenerse al margen de cualquier fiscalización rigurosa. La pregunta que queda flotando es: ¿hasta cuándo?