¿Justicia o Lawfare? El PLD denuncia «persecución política» tras condena a Alexis Medina
Por Julio Guzmán Acosta
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) alzó la voz como un trueno en tarde de sequía. La sentencia que condenó a Alexis Medina —hermano del expresidente Danilo Medina— a siete años de prisión por corrupción no fue, según ellos, el epílogo de un proceso judicial, sino el acto final de una obra política montada desde el Ministerio Público.
«La justicia no se construye con titulares», clamó el comunicado del partido morado, donde cada palabra parecía tallada con el cincel de la indignación. Acusan al órgano acusador de haber tejido, durante cinco años, «una narrativa de criminalización» con hilos sueltos: imputaciones sin pruebas, filtraciones mediáticas y una docena de nombres arrastrados al lodo aunque el tribunal finalmente los absolviera.
El peso de lo no dicho
Mientras el PLD celebra la absolución de Carmen Magaly Medina (hermana del expresidente) y el «descargo» de otros acusados, guarda silencio sobre los siete años de prisión impuestos a Alexis. Tampoco menciona los cinco años con multa para Víctor Matías Encarnación, ni las condenas a José Dolores Santana (6 años) o Wascar Méndez (5 años).
«No había estructura criminal», insiste el partido. Pero los jueces dictaminaron lo contrario: Alexis Medina creó un «entramado societario» para beneficiarse de obras públicas. ¿Dónde queda, entonces, la línea entre la defensa partidaria y el reconocimiento de los hechos probados?
La sombra del lawfare
El PLD no duda: habla de «lawfare» —esa guerra jurídica que, según ellos, usa procesos penales como armas políticas—. «El MP fue herramienta de persecución», acusa. Pero omiten un detalle crucial: durante sus 20 años en el poder (12 con Leonel Fernández, 8 con Danilo Medina), fueron ellos quienes moldearon esas mismas instituciones que hoy denuncian.
La pregunta que flota
Mientras el partido exige «verdad y legalidad», la sociedad dominicana se queda con un sabor amargo: ¿Fue esta sentencia un golpe contra la corrupción o, como alega el PLD, un espectáculo para criminalizar a la oposición? El tribunal ya dio su veredicto. La historia, quizás, tenga otro.
Lo único claro es que, en República Dominicana, la justicia nunca viene sola: siempre llega acompañada de sospechas, réplicas y ese eco persistente que pregunta: ¿A quién beneficia?