El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albores, rechaza «tajantemente» haber aceptado apoyo militar mientras la OTAN intercepta un misil iraní sobre Turquía. La ofensiva de EE.UU. e Israel supera el millar de muertos y desata una crisis diplomática con amenazas comerciales de Trump a Madrid.
Por ALEJANDRO F. GUZMÁN
MADRID / WASHINGTON / TEHERÁN — La guerra abierta entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha entrado en una nueva fase de tensión diplomática este miércoles, después de que la Casa Blanca asegurara que España había aceptado cooperar militarmente en la ofensiva, una afirmación que el gobierno de Pedro Sánchez ha desmentido de forma categórica. El incidente eleva el pulso entre Washington y uno de sus aliados en la OTAN en un momento crítico, mientras los misiles siguen cayendo en Oriente Medio y el balance de víctimas mortales en Irán supera ya el millar .
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sorprendió a primera hora al anunciar en rueda de prensa que, tras las amenazas del presidente Donald Trump, España había rectificado su postura inicial. «Con respecto a España, creo que ayer escucharon el mensaje del presidente alto y claro. Según tengo entendido, en las últimas horas han aceptado cooperar con el ejército estadounidense», declaró Leavitt, sugiriendo que los mandos militares de ambos países estaban ya coordinándose ..
Sin embargo, la respuesta del ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, fue inmediata y de una dureza inusual para un socio transatlántico. En una entrevista con la Cadena SER, Albares desmontó punto por punto la versión oficial estadounidense. «Lo desmiento tajantemente», afirmó. «La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma. No tengo la menor idea de a qué se puede referir» .

La discrepancia pública expone una brecha significativa en el seno de la Alianza. Horas antes, el propio presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, había comparecido para fijar la posición de su ejecutivo con una contundencia que ya anticipaba el choque. Sánchez resumió el sentir de su gobierno «en cuatro palabras: No a la guerra», advirtiendo contra lo que describió como un camino de violencia que solo genera más inseguridad, similar al error de la guerra de Irak .
La negativa a usar las bases y la respuesta de Trump
En el centro de la discordia se encuentra la negativa de Madrid a permitir que Estados Unidos utilice las bases navales y aéreas de Rota y Morón, de soberanía española pero de uso compartido, para llevar a cabo los bombardeos contra Irán. El ministro Albares fue tajante al recordar el marco bilateral: «Cualquier operación tiene que estar siempre en el marco de la carta de la ONU. Fuera de él no va a haber uso de las bases de soberanía española» .
Esta postura ya había provocado la ira de Donald Trump, quien el martes amenazó con «cortar todo comercio con España» y desafió la soberanía española al declarar que «podríamos usar su base si queremos», en un tono que desde Madrid fue interpretado como una grave intromisión . Preguntado por estas palabras, Albares evitó la confrontación directa pero subrayó la independencia del país: «España es un país soberano, independiente, que toma sus decisiones de manera soberana sobre su propio territorio» .
La amenaza comercial de Trump, aunque de concreción jurídica dudosa al afectar potencialmente a las reglas de la Unión Europea, ha generado inquietud en los sectores empresariales españoles. No obstante, el gobierno español confía en el paraguas comunitario. La Comisión Europea ya ha salido en defensa de Madrid, advirtiendo de que cualquier coerción contra un estado miembro es una coerción contra todo el bloque .
La guerra sobre el terreno: la OTAN, en primera línea

Mientras la tormenta diplomática sacudía las cancillerías occidentales, la situación militar en Oriente Medio no cesaba. Por primera vez desde el inicio del conflicto el pasado sábado, la OTAN se vio directamente involucrada en la defensa de un estado miembro. Turquía informó que sus sistemas de defensa, integrados en la Alianza, interceptaron un misil balístico lanzado desde Irán que se dirigía hacia su espacio aéreo después de sobrevolar Irak y Siria .
El proyectil fue derribado sin causar daños, cayendo sus fragmentos en la provincia de Hatay. La OTAN condenó el lanzamiento y, según una portavoz, se mantiene «firmemente junto a todos los Aliados». Fuentes turcas sugirieron que el misil podría haber tenido como objetivo una base británica en Chipre, pero su desviación desencadenó la respuesta de la Alianza, activando las alarmas sobre una posible escalada que podría invocar el Artículo 5 de defensa colectiva . El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, restó importancia a esta posibilidad, indicando que «no hay indicios de que eso vaya a activar algo como el Artículo 5» .
En un frente paralelo, la marina estadounidense hundió una fragata iraní frente a las costas de Sri Lanka, en un golpe significativo a la capacidad naval de Teherán, mientras los bombardeos israelíes y estadounidenses continuaban azotando Teherán, Qom y otras ciudades. La respuesta iraní no se ha hecho esperar, con lanzamientos de misiles contra bases estadounidenses en Qatar —donde impactó la base de Al Udeid—, Kuwait y Emiratos Árabes, así como contra objetivos en Israel y Líbano .
La Casa Blanca justifica la ofensiva como una respuesta a una amenaza inminente de un programa nuclear militar iraní, una versión que ha sido recibida con escepticismo por varios analistas internacionales y que organismos como la ONU no han podido verificar . Mientras tanto, la comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo el conflicto se expande, los precios del petróleo se disparan y la cifra de víctimas civiles no deja de crecer. España, por su parte, ha activado un operativo de evacuación que ya ha logrado sacar de la zona de conflicto a casi doscientos ciudadanos .