Por Theo N. Guzmán
Santo Domingo, RD – A sus 23 años, Alejandra Jiménez está a punto de convertirse en doctora en Medicina y, al mismo tiempo, es una de las mayores exponentes del raquetbol dominicano, con un palmarés lleno de medallas y un sueño pendiente: subir a lo más alto del podio en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Entre consultorios y canchas: el doble desafío
Alejandra ha logrado lo que muchos consideran imposible: destacar en dos campos altamente demandantes. Mientras completaba sus estudios de Medicina en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), también entrenaba y competía a nivel internacional, acumulando dos bronces en Juegos Centroamericanos y múltiples preseas en torneos panamericanos.
«No ha sido fácil. Renuncié a salidas con amigos, horas de sueño y muchas cosas que me gustaban. Pero siempre mantuve el enfoque, porque amo la medicina y el raquetbol por igual», confiesa la atleta.
Amor al deporte y vocación de servicio
Su pasión por el raquetbol nació casi por casualidad, cuando su entrenadora de voleibol, Rosa Gómez, la invitó a probar este deporte. «Fue amor a primera vista», recuerda.
En cambio, su interés por la medicina surgió de un deseo genuino de ayudar: «No soporto ver sufrir a alguien. Quiero aliviar el dolor de las personas». Por eso, tras graduarse este 7 de junio, planea especializarse en urología.
El último sueño deportivo: oro en casa
Aunque su etapa como atleta profesional está por terminar, Alejandra tiene un objetivo claro: conquistar el oro en Santo Domingo 2026, en lo que sería su despedida dorada del alto rendimiento.
«Será mi cierre perfecto. Ganar en mi país, ante mi gente, sería un sueño”, afirma con determinación. Tras esto, se enfocará en la medicina, aunque sin abandonar el raquetbol como disciplina recreativa.
Un legado de perseverancia
Su historia es un ejemplo de resiliencia. Pese a quienes le decían que «el que mucho abarca, poco aprieta», ella demostró que con disciplina y pasión, no hay metas inalcanzables.
Ahora, con la beca que le otorgó la PUCMM tras sus éxitos deportivos, está lista para inspirar a una nueva generación de dominicanos que creen que deben elegir entre un sueño y otro.