Andy Burnham juró como nuevo primer ministro del Reino Unido tras la dimisión de Keir Starmer y anunció un ambicioso plan de diez años para estabilizar la política, reactivar la economía, reducir el costo de vida y fortalecer los servicios públicos.
Por Julio Guzmán Acosta
LONDRES. Andy Burnham asumió este lunes como nuevo primer ministro del Reino Unido con la promesa de impulsar un ambicioso plan de diez años para devolver la estabilidad política al país, revitalizar la economía y aliviar el impacto del alto costo de la vida, en un momento marcado por años de incertidumbre institucional y desaceleración económica.
En su primera intervención frente al número 10 de Downing Street, minutos después de ser designado oficialmente por el rey Carlos III, Burnham reconoció que seis primeros ministros han pasado por el poder desde 2016 sin lograr consolidar un período de estabilidad duradera.
El nuevo jefe del Gobierno aseguró que su administración buscará devolver el control de los servicios esenciales al interés público, fortalecer los gobiernos locales y descentralizar el poder político para impulsar el desarrollo de todas las regiones del país.
“Sacaremos el poder de aquí y lo llevaremos a cada código postal del país para construir una nueva economía”, afirmó Burnham durante su discurso inaugural.
Un giro en la política económica
El exalcalde del Gran Manchester anunció que su Gobierno pondrá en marcha medidas para reducir el costo de vida, combatir la falta de vivienda y recuperar la capacidad productiva británica, al tiempo que cuestionó el modelo económico implantado desde la década de 1980, caracterizado por la privatización de numerosos servicios públicos.
Burnham sostuvo que su objetivo es aplicar un “cortocircuito” a un sistema que, según afirmó, ha debilitado la capacidad del Estado para garantizar servicios accesibles y fortalecer las comunidades locales.
Asimismo, adelantó que antes de finalizar el año presentará un plan estratégico de diez años con las principales reformas económicas y sociales de su administración.
Primeros cambios en el gabinete
Entre sus primeras decisiones figura la designación de John Healey como nuevo ministro de Hacienda, en sustitución de Rachel Reeves, considerada una de las principales responsables de la política económica del gobierno saliente de Keir Starmer.
La elección de Healey sorprendió al ámbito político británico, ya que hasta hace pocas semanas ocupaba la cartera de Defensa.
En el nuevo gabinete también destaca el nombramiento de Ed Miliband como secretario de Relaciones Exteriores, mientras Shabana Mahmood permanecerá al frente del Ministerio del Interior.
Se espera que el resto del gabinete quede completamente integrado antes de la primera reunión ministerial prevista para este martes.
Séptimo primer ministro desde 2016
Burnham se convierte en el séptimo primer ministro británico en menos de una década, reflejando la inestabilidad política que ha caracterizado al Reino Unido desde el referéndum del Brexit.
El viernes fue elegido líder del Partido Laborista tras recibir el respaldo de 379 de los 403 diputados laboristas en la Cámara de los Comunes, convirtiéndose en candidato único después de la renuncia de Keir Starmer, quien anunció su dimisión el mes pasado tras perder respaldo dentro de su propia formación.
La legislación británica permite que el partido gobernante sustituya a su líder sin necesidad de convocar elecciones generales, por lo que Burnham gobernará con el mandato obtenido por el Partido Laborista en los comicios de 2024. La próxima elección general deberá celebrarse, como máximo, en 2029, aunque el nuevo primer ministro tiene facultad para adelantarla.
Economía, migración y política exterior
El nuevo Gobierno hereda una agenda compleja marcada por el bajo crecimiento económico, el elevado costo de vida, la presión sobre los servicios públicos, el debate migratorio y los desafíos internacionales derivados de las guerras en Ucrania y Oriente Medio.
Otro de los retos inmediatos será redefinir la relación con el presidente estadounidense Donald Trump, después de que los vínculos entre Washington y el anterior Gobierno laborista atravesaran momentos de tensión.
Según informó Downing Street, Burnham sostuvo este lunes una conversación telefónica con Trump, en la que reiteró el compromiso del Reino Unido con la cooperación en materia de defensa y seguridad.
Un nuevo estilo de liderazgo
Durante su discurso, Burnham prometió impulsar una política “menos tóxica”, recuperar la confianza ciudadana y devolver la esperanza a una población afectada por años de crisis económicas y cambios constantes en el liderazgo nacional.
El profesor de política Tim Bale, de la Universidad Queen Mary de Londres, señaló que los diputados laboristas respaldaron a Burnham con la expectativa de abrir una nueva etapa para el partido.
No obstante, el académico advirtió que aún está por verse cómo se traducirán sus promesas en políticas concretas, especialmente en materia de gasto público y fiscalidad.
Starmer se despide del poder
Antes de abandonar Downing Street, Keir Starmer defendió su gestión y aseguró que dejaba un Reino Unido “más fuerte y más justo” que el que encontró al asumir el cargo.
Starmer, quien llevó al Partido Laborista a una amplia victoria electoral en 2024, abandonó el poder apenas dos años después de llegar al Gobierno, tras una sucesión de dificultades políticas y económicas que terminaron erosionando el respaldo dentro de su propia organización.
Con la llegada de Andy Burnham comienza una nueva etapa para el Reino Unido, cuyo éxito dependerá de su capacidad para responder a las demandas económicas y sociales de una ciudadanía que reclama mayor estabilidad tras una década marcada por la incertidumbre política.