El presidente del Indotel plantea que República Dominicana debe transitar del simple acceso a internet hacia una “conectividad significativa”, en un contexto donde los ciberataques al sector financiero y la falta de habilidades digitales amenazan la competitividad nacional.
Por: Theo Núñez G.
En un auditorio donde confluyen el pensamiento académico y las urgencias del mundo real, la advertencia resonó con la precisión de un diagnóstico inaplazable. Guido Gómez Mazara, presidente del Consejo Directivo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), planteó este jueves ante estudiantes, académicos y representantes de los sectores público y privado reunidos en la Universidad Domínico Americano (UNICDA) un desafío que define los contornos del futuro inmediato: la formación en competencias digitales y el fortalecimiento de la ciberseguridad no son asignaturas optativas, sino los pilares sobre los cuales se erige la viabilidad del Estado moderno.
Durante la conferencia “Ciberseguridad: retos y desafíos en la era digital”, el funcionario trazó un mapa preciso de las vulnerabilidades nacionales y las oportunidades desaprovechadas. En el centro del análisis, una fractura estructural: el sistema educativo dominicano sigue orientando sus esfuerzos hacia carreras tradicionales, mientras que el mercado laboral clama, con cifras que no admiten ambigüedad, por talento tecnológico. Alrededor del 75 % de la empleabilidad, reveló Gómez Mazara, se vincula hoy a áreas tecnológicas, una proporción que contrasta brutalmente con la oferta formativa vigente.
“El concepto de ciberseguridad no puede separarse de la vida del Estado moderno; es la garantía de confianza en los servicios y en la economía”, sentenció el titular del Indotel, en una frase que condensó la gravedad del momento. Y es que, más allá de la retórica, los números hablan por sí solos: en República Dominicana se registran intentos de ciberataques de forma constante, con especial incidencia en el sector financiero, mientras factores como el uso de dispositivos robados y la operación de redes ilícitas crean un ecosistema propicio para la comisión de ciberdelitos.
El diagnóstico se tornó aún más agudo cuando el funcionario desglosó las carencias en capital humano. Solo el 39 % de los empleados del sector privado posee habilidades digitales básicas, una cifra que evidencia la magnitud del rezago. Al mismo tiempo, el 22 % de las operaciones empresariales se encamina hacia la automatización, lo que no solo incrementa la demanda de formación especializada, sino que amenaza con dejar atrás a una fuerza laboral no preparada para los nuevos paradigmas productivos.
Frente a este panorama, Gómez Mazara insistió en que la principal apuesta del país debe ser la formación de talento en áreas críticas como ciberseguridad e inteligencia artificial, dirigida tanto a jóvenes como a docentes. En su visión, se trata de transformar el acceso a la tecnología —que ha experimentado avances significativos— en una herramienta efectiva de desarrollo productivo, un salto cualitativo que definió como “conectividad significativa”. En ese tránsito, calificó la data como “el petróleo del siglo XXI”, un recurso que adquiere un papel central en la economía global y cuya protección resulta estratégica.
El presidente del Indotel informó, además, que la institución ha concluido la elaboración de un proyecto de ley para actualizar el marco jurídico de las telecomunicaciones, vigente desde 1998, con el objetivo de adecuarlo a una realidad digital que ha mutado de manera radical en las últimas dos décadas. Subrayó, asimismo, la necesidad de definir alianzas estratégicas en materia tecnológica, considerando la relevancia de socios comerciales como Estados Unidos y el creciente impacto de la geopolítica en el desarrollo digital.
Desde la academia, el rector de UNICDA, Ramón Sosa, ponderó la urgencia del llamado. “Hoy, más que nunca, el país necesita talento preparado, no solo para insertarse en el mundo digital, sino para liderarlo. Profesionales capaces de comprender los riesgos, pero también de diseñar soluciones, de proteger sistemas, de innovar, de responder a los desafíos, pero también de anticiparlos”, afirmó.
Al concluir la conferencia, Gómez Mazara recibió un certificado como invitado distinguido de la casa de estudios, un reconocimiento que selló una jornada en la que las advertencias dejaron paso a un imperativo: la ciberseguridad y la formación digital son, en la era de los datos, la nueva frontera del desarrollo nacional. La pregunta que flotó en el aire fue si el país está dispuesto a cruzar esa frontera con la velocidad y la determinación que las circunstancias exigen.