En Venezuela, se llevó a cabo manifestación para rechazar la criminalización de migrantes, que están recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador que ha sido deportados de Estados Unidos.
Por Brendalis Reyes
Caracas, 26 de marzo 2025. – La deportación de migrantes venezolanos desde Estados Unidos hacia El Salvador, bajo la aplicación de la polémica “Ley de Enemigos Extranjeros”, ha encendido las alarmas en Venezuela, generando indignación tanto en sectores opositores como en el oficialismo. Decenas de venezolanos, algunos con estatus de protección temporal, han sido enviados al Centro de Confinamiento contra el Terrorismo (CECOT) en San Salvador, donde presuntamente son mezclados con miembros de la banda El Tren de Aragua, sin que exista claridad sobre su situación legal.
La oposición pide prudencia, pero la crisis se agrava
María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, figuras muy desprestigiadas de la oposición venezolana, emitieron un comunicado exigiendo a las autoridades estadounidenses «evitar la injusta criminalización de los venezolanos» y respetar el debido proceso. Sin embargo, el mensaje no ha calmado los ánimos, pues en Washington parece primar una política migratoria cada vez más restrictiva, que amenaza con deportaciones masivas y la posible imposición de un travel ban que impediría la entrada de venezolanos a EE.UU., incluso con visa válida.

Mientras tanto, en Venezuela, las nuevas sanciones impuestas por Donald Trump comienzan a surtir efectos en la economía y cosas que estaban superadas hoy se profundizan: el veto a Chevron y las sanciones internacionales han generado una nueva ola de inflación y desabastecimiento, afectando a la población más vulnerable.
El Gobierno chavista: clama por el respeto de los derechos de los deportados y la solidaridad
Tras los masivos arrestos y las deportaciones de venezolanos , el gobierno de Nicolás Maduro ha diseñado unos programas para el apoyo legal y de solidaridad con los expulsados . Jorge Rodríguez, alto dirigente del PSUV, anunció «jornadas de solidaridad» y apoyo legal para los deportados, mientras Diosdado Cabello, ministro del Interior, aseguró que Venezuela los recibe «con un abrazo de hermanos».
No obstante, las críticas al proceder de EE.UU. no ocultan la falta de transparencia: el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que los deportados pertenecen al Tren de Aragua, pero organizaciones como el Venezuelan-American Caucus denuncian que muchos fueron detenidos arbitrariamente, incluso por tener tatuajes malinterpretados como señales de pandillas.
Con un escenario internacional adverso, una economía que ya siente los efectos de las nuevas medidas implementadas por el gobierno norteamericano contra el gobierno de Maduro y una diáspora en riesgo, Venezuela enfrenta una crisis multidimensional donde, al final, son los ciudadanos comunes quienes pagan el precio más alto.
Mientras la comunidad internacional observa, miles de venezolanos quedan atrapados en un limbo jurídico y humanitario, sin garantías ni un horizonte claro de solución.