Un acto de provocación con tintes fascistas contra la comunidad haitiana, ante la pasividad del Estado.
Por Julio Guzmán Acosta
Punta Cana, La Altagracia.– Bajo la máscara del «patriotismo», la organización ultranacionalista Antigua Orden Dominicana ha convocado para este domingo 30 de marzo una marcha en «El Hoyo de Friusa», un barrio mayoritariamente haitiano en Bávaro. El evento –autorizado por el Ministerio de Interior y Policía– revela el alarmante ascenso de grupos xenófobos en República Dominicana y la complicidad estatal ante discursos de odio.
El objetivo real: una provocación racista
El lugar elegido no es casual. Las autoridades migratorias han descrito esta zona como «la esquina más peligrosa del país» –no por la delincuencia, sino por su concentración de haitianos–. En 2022, el entonces director de Migración, Enrique García, admitió que requerían «150 militares para intervenir» el área, describiéndola como un «problema mayúsculo».
La marcha busca exhibir fuerza frente a una comunidad vulnerable:
Simbolismo fascista: Penetrar «pacíficamente» (según sus declaraciones) en un territorio estigmatizado como «Pequeño Haití» reproduce tácticas de intimidación usadas por grupos supremacistas en otros países.
Respaldo político: Abel Martínez, excandidato presidencial del PLD, apoyó públicamente la convocatoria, legitimando su narrativa xenófoba.
El Hoyo de Friusa: estigmatización y abandono
Fundada en los 90, esta comunidad es víctima de un doble discurso: mientras el Estado la criminaliza, permite su crecimiento precario sin políticas de integración. Datos revelan:
Falta de cifras oficiales: Migración no transparenta el número real de haitianos, pero residentes confirman su presencia mayoritaria.
Negligencia estatal: Pese a tener escuela, liceo y destacamento policial (construido en 2014), las autoridades han fracasado en combatir redes de trata, prostitución y narcotráfico que sí existen, pero que se usan como excusa para estigmatizar a toda la población haitiana.
Tácticas de la Antigua Orden Dominicana: del discurso de odio a la acción
Este grupo –que ya ha realizado marchas en el Distrito Nacional– emplea un guion similar al de organizaciones neofascistas globales:
1. Deshumanización: Reducen a los haitianos a «invasores», ignorando que muchos llevan décadas en el país.
2. Teatralización de la «defensa nacional»: Usan uniformes y simbología que evocan milicias paramilitares.
3. Colaboración pasiva del Estado: La autorización de la marcha viola la Ley 139-01 sobre discriminación racial y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que RD ha ratificado.
Silencio cómplice del gobierno
Mientras colectivos de derechos humanos denuncian el riesgo de violencia, el gobierno de Luis Abinader:
-No ha condenado la manifestación, pese a su carácter abiertamente discriminatorio.
– Incumple sus obligaciones: El artículo 39 de la Constitución dominicana prohíbe expresamente «incitación al odio nacional, racial o religioso».
Testimonios anonimos de haitianos en Friusa consultados para este reportaje expresan temor: «Esto es una excusa para atacarnos. Si vinieran a ayudar, no llegarían con pancartas y cámaras».
¿Qué sigue?
Organizaciones como el Movimiento Reconocido y MOSCTHA han alertado que la marcha podría derivar en:
– Ataques violentos contra haitianos, bajo la mirada pasiva de autoridades locales.
– Normalization de acciones similares en otras comunidades marginadas.
Contexto internacional: La ONU ya ha advertido a RD por el «racismo estructural» en su política migratoria (2023). Esta marcha confirma que el problema no son solo las deportaciones, sino la tolerancia a grupos que promueven el odio étnico.
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Conclusión: Lo que ocurra este domingo en Friusa será un termómetro de hasta qué punto el Estado dominicano está dispuesto a permitir que el fascismo se vista de «patriotismo». La comunidad internacional no puede ignorarlo.
-Este reportaje se basó en investigaciones de campo, archivos de Bávaro News, medios de comunicaciones y testimonios de residentes de Friusa que pidieron anonimato por seguridad.