Por Julio Guzmán Acosta
Santo Domingo, 2 abril 2025.– A solo siete meses de la juramentación de Luis Abinader para su segundo mandato, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ya vive una pugna interna por la candidatura presidencial de 2028, marcada por campañas prematuras, estrategias de imagen y el riesgo de fractura en la unidad del partido gobernante.
La reunión que encendió la chispa
El 23 de mayo de 2024, días después de su reelección, Abinader convocó a una reunión con los posibles aspirantes presidenciales del PRM. Allí, el mandatario les aseguró que no buscaría una reforma constitucional para habilitar una tercera reelección, abriendo así la carrera por su sucesión. Desde entonces, figuras como Carolina Mejía, David Collado, Wellington Arnaud, Guido Gómez Mazara y Eduardo Sanz Lovatón han activado sus estrategias, aunque sin seguir un proceso institucional interno.
Carolina vs. David: La pugna más visible
Dos nombres destacan por su proyección temprana:
– Carolina Mejía, alcaldesa de Santo Domingo e hija del expresidente Hipólito Mejía, busca consolidar su imagen con respaldo legislativo. Durante el mensaje presidencial del 27 de febrero, se hizo acompañar de un grupo de diputados, mostrando músculo político.
– David Collado, ministro de Turismo, apuesta por su popularidad en encuestas (aún lejanas a 2028) y el respaldo económico de su familia. Su perfil mediático lo posiciona como uno de los favoritos, pero su enfrentamiento con Mejía podría dividir al PRM.
Los «funcionarios eficientes»: Arnaud, Gómez Mazara y Sanz Lovatón
Mientras Mejía y Collado juegan a la política tradicional, otros aspirantes basan su estrategia en gestión pública:
– Wellington Arnaud (Inapa): Recorre el país llevando agua potable a comunidades vulnerables, construyendo una base social agradecida.
– Guido Gómez Mazara (Indotel) y Eduardo Sanz Lovatón (Aduanas): Han enfocado su labor en soluciones para empresarios y clase media, pero con menor impacto emocional que Arnaud.
¿Qué decidirá al candidato?
Analistas señalan tres factores clave:
1. El respaldo de Abinader (explícito o tácito).
2. La eficiencia demostrada en cargos públicos
3. El arraigo histórico en las luchas democráticas del PRM.
Si el criterio es servicio público probado y conexión con la base popular, Arnaud tendría ventaja. Pero si priman las encuestas, el dinero y el aparato político, Collado y Mejía lideran.
Riesgo para el PRM: La unidad en juego
El mayor desafío del partido es evitar que la pelea interna debilite su posición frente a la oposición (PLD y FP). Si la elección se convierte en una guerra de influencias y no en un proceso institucional, el oficialismo podría pagarlo en las urnas.
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Contexto: La lucha sucesoria en el PRM refleja un fenómeno regional: campañas prematuras, como la de Donald Trump en EE.UU. , que anunció su postulación dos meses después de asumir Joe Biden. En República Dominicana, la pregunta es si el partido mantendrá la disciplina o caerá en la polarización.