Por Julio Guzmán Acosta
En un cambio sorprendente en el panorama culinario global, México ha logrado ubicarse en el top 3 del prestigioso ranking de Taste Atlas en 2024, superando a potencias gastronómicas como Francia y Estados Unidos. Este hito no solo resalta la riqueza de la cocina mexicana, sino que también subraya el creciente impacto de la gastronomía latinoamericana en el mundo.
La cocina mexicana, reconocida por su autenticidad, diversidad y profundo arraigo cultural, combina ingredientes prehispánicos con influencias europeas y modernas. Platos emblemáticos como la cochinita pibil, los tacos, el pozole y otros manjares típicos no solo representan la tradición mexicana, sino que también reflejan el sincretismo culinario que ha definido la gastronomía del país a lo largo de los siglos.
Además de su herencia culinaria, México ha destacado por la participación activa de chefs mexicanos en eventos internacionales, llevando la cocina del país a las principales plataformas globales. Este esfuerzo ha permitido que la gastronomía mexicana trascienda fronteras y se consolide como un referente mundial.
El ranking de Taste Atlas también ha reconocido a otros países latinoamericanos, confirmando el auge de la región como una potencia gastronómica. Perú, con su ceviche y lomo saltado; Argentina, con sus famosos asados y empanadas; Brasil, con la feijoada y el pão de queijo; y Colombia, con la bandeja paisa y el ajiaco, han demostrado que América Latina ofrece una propuesta culinaria única y diversa.
El ascenso de México en el ranking, junto con el reconocimiento a otros países de la región, marca un punto de inflexión para la gastronomía latinoamericana. La combinación de ingredientes frescos, técnicas tradicionales y una narrativa cultural única ha conquistado a los paladares más exigentes del mundo. Con México liderando este movimiento, el futuro se presenta prometedor para una región que ha pasado de ser considerada «exótica» a convertirse en un referente esencial en la escena gastronómica global.