Hoy es día de recordar la importancia de la democracia, los derechos humanos y la soberanía del pueblo para elegir en las urnas a sus líderes y trazar su futuro», escribió Lula en la red social X.
Por César Dalmasi Guzmán
Brasilia, 1 abril 2025. – En un mensaje cargado de simbolismo político, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva conmemoró este lunes los 61 años del golpe militar de 1964 con una defensa cerrada de la democracia brasileña, en lo que muchos interpretan como un guiño al actual momento de tensiones institucionales.
Un llamado contra los fantasmas del autoritarismo
Desde su cuenta en X (antes Twitter), el mandatario dejó claro que la fecha no pasa desapercibida: «Hoy es día de recordar la importancia de la democracia, los derechos humanos y la soberanía del pueblo para elegir en las urnas a sus líderes», escribió.
Sus palabras apuntaron, sin nombrarlos directamente, a los sectores bolsonaristas que el 8 de enero de 2023 asaltaron las sedes de los Tres Poderes, y a quienes ahora enfrentan juicio por intento de golpe de Estado.*»Sigan fuertes y unidos contra las amenazas autoritarias que, por desgracia, todavía insisten en sobrevivir», exhortó Lula, en un claro mensaje a sus bases.
Democracia o nada
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) fue categórico: «No hay desarrollo inclusivo sin que la voz del pueblo sea escuchada», remarcó, defendiendo el modelo inaugurado con la Constitución de 1988.
Sus declaraciones contrastan con el silencio oficial de las Fuerzas Armadas, que por segundo año consecutivo evitaron conmemorar —o repudiar— la fecha. Según Folha de S.Paulo, el ministro de Defensa, José Mucio, busca equilibrar las demandas del gobierno con los ánimos de los cuarteles.
El peso del 8 de enero
El contexto no es casual: la semana pasada, el Supremo Tribunal Federal (STF) decidió que Jair Bolsonaro y siete aliados serán juzgados penalmente por “intento de abolir el Estado Democrático» tras las elecciones de 2022.
Lula, al evocar los «períodos oscuros» de Brasil, parece recordar que la sombra del autoritarismo aún ronda. Su discurso, aunque conciliador en forma, es un llamado de atención en un año en que el STF también revisará la amnistía de la dictadura (1964-1985).
Entre el pasado y el presente
Mientras el gobierno optó por no oficializar actos sobre el 31 de marzo, Lula usó sus redes para marcar posición: «Hace 40 años vivimos en democracia, y seguiremos así»*, afirmó.
La jugada refleja la delicada ecuación política que maneja el mandatario: honrar la memoria histórica sin avivar divisiones, en un Brasil que aún sangra por las heridas abiertas del bolsonarismo.