Los sembradores del odio y la xenofobia manipulan la visibilidad de nacionales haitianos o de origen que se produce en Friusa para difundir el miedo y la falsa amenaza de la soberanía nacional. Con la marcha allí, creen haber “encontrado el camino que quiere seguir el pueblo dominicano
ÁGORA
Por César Pérez
A pesar de que el antihaitianismo ha sido un viejo recurso de campaña electoral, de manipulación política/ideológica, de mitos y falseades de nuestra historia, en términos organizativos, las diversas expresiones del ultranacionalismo no han podido constituirse en una colectividad política orgánicamente importante. Desesperadas y guiadas por la ceguera que produce la pasión irracional, la violencia y el odio, éstas buscan la manera de lograrlo con marchas como la realizada el pasado domingo en la localidad de Friusa creyendo encontrar allí la fórmula para alcanzar ese objetivo. Las declaraciones antes y después de esa marcha, de algunos personeros del ultranacionalismo afines a los organizadores públicos de esa actividad, son claros indicadores de este aserto.
Pero veamos algunos desvaríos y contradicciones de esos grupos: en la solicitud de permiso a Interior y Policía para realizar la marcha, quien funge de jefe de la llamada Antigua Orden, con pobre redacción y elementales faltas gramaticales, dice que: “El Propósito de la marcha es conmemorar la Batalla del 30 de marzo y También para fomentar la solidaridad con el pueblo Dominicano que la autoridades Dominicana Dirección General de Migración igual que la población Dominicana aun mantiene control del Territorio de Friusa, Punta Cana, a pesar de la gran cantidad de nacionales Haitianos ilegales que existe allí”. Sin embargo, oficiales retirados y de tenencia neofascista, promocionaron la marcha en espacios televisivos y en las redes sociales y difunden la mentira de que Friusa es un enclave de haitianos fuera del control de las autoridades dominicanas que “amenaza la soberanía nacional”.
Mientras el jefe de la Antigua Orden reconoce en su carta que las autoridades tienen el control del Hoyo de Friuda, los grupos ultranacionalistas en sus diversas expresiones mantienen el falso relato de que la vida en esa esa localidad discurre al margen de toda ley. Lo cierto es que ese enclave tiene zonas afrentosamente degradadas y sin ningún orden en su configuración espacial y que cuando esto sucede en espacios con esas condiciones se exageran los niveles de seguridad ciudadana y se crean las leyendas, a veces cierta, pero no en este caso, de que la policía no puede penetrar allí. Es lo que, en su momento, se decía de barrios como Capotillo y actualmente de las favelas de Brasil, de las colinas de Medellín, zonas de Nueva York y de barrios de varias ciudades en todo el mundo, sin que esto significa que el Estado pierda su soberanía sobre esos espacios, ni que la amenacen.
Los sembradores del odio y la xenofobia manipulan la visibilidad de nacionales haitianos o de origen que se produce en Friusa para difundir el miedo y la falsa amenaza de la soberanía nacional. Con la marcha allí, creen haber “encontrado el camino que quiere seguir el pueblo dominicano”, como dice en su valoración de la marcha uno de los principales tergiversadores de la presencia en el país de la imprescindible mano de obra haitiana, un sembrador del odio y creador de mitos sobre la cuestión haitiana en el país. Otro, del mismo corte, dice que hay que marchar en todas las provincias del país. A tal efecto, han convocado una marcha para el 24 de abril, lo cual estaría indicando que en esta estrategia quieren aprovechar fechas nacionales simbólicas.
Esa estrategia, pretenden aprovecharla sectores de algunas fuerzas políticas, manifestándola en su valoración de la acción policial para contener los actos tremendistas de algunos participantes en la marcha, que no eran “infiltrados”, sino gente de la misma catadura de sus organizadores. A ese propósito, connotados dirigentes del PLD condenan “con firmeza la agresión brutal contra dominicanos que marchaban pacíficamente en Friusa, exigiendo lo que es justo: que se respete nuestra soberanía y se aplique la ley frente a la masiva presencia de haitianos ilegales”, ¿cuál?; en términos similares se pronunció el presidente de FP. El PRM no ha dicho nada de manera oficial, en su lenguaje frente al grupo y sus acciones, algunos funcionarios del gobierno han sido sustancialmente ambiguos. Lamentablemente complacientes.
Los ultranacionalistas claman el derecho a hacer sus acciones, diciendo que son pacíficas, a pesar de sus violentos acosos y amenazas a medios de prensa y a quienes se oponen a sus designios. Esta circunstancia plantea el tema de derechos ciudadanos de diversos tipos como cuestión vital para la democracia. En ese sentido, Hanna Arendt decía que “los movimientos totalitarios usan y abusan de las libertades democráticas para destruirlas”. La historia está llena de ejemplos, los movimientos paramilitares antidemocráticos con sus camisas negras, los fascistas en Italia y de camisas pardas, los nazis, en Alemania. Ambos movimientos aprovecharon los espacios que les brindó la democracia y terminaron destruyéndola. En la actualidad existen numerosos movimientos de corte parecido que usan uniformes y símbolos militares.